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Muchas empresas están
buscando introducir cambios significativos en la forma en que hacen
las cosas. Sus directivos son personas capaces y bien intencionadas,
frecuentemente cuentan con los recursos necesarios, en ocasiones
contratan consultores reconocidos, y la mayor parte del personal
también desea hacer las cosas mejor. Sin embargo, así y todo la
mayor parte de los esfuerzos de cambio fracasa.
Una gestión adecuada del cambio disminuye sus costos
materiales y humanos, mejora sustancialmente el clima
organizacional, y permite que su desarrollo gane velocidad y
profundidad. Para ello es imprescindible realizar un diagnóstico
adecuado previo a la acción. Este análisis, por sobre todo, debe
evitar caer en enfoques parciales o simplistas de la situación.
RAZONES PARA EL CAMBIO
En general la necesidad de cambio se impone cuando surgen problemas:
no se vende, se pierden mercados, no se crece al mismo ritmo que los
competidores, aparecen dificultades financieras, los clientes se
quejan de la calidad de los productos, los costos siguen aumentando
o el personal “perdió motivación”; puede haber docenas de causas,
pero su denominador común es una sensación de insatisfacción con el
desempeño actual.
Esta sensación puede no ser compartida por todo el equipo directivo;
con frecuencia hay una parte del equipo más sensible, entrenada o
perceptiva que llama la atención de la organización: no podemos
seguir así, “algo hay que hacer”.
En el peor de los casos se llega la necesidad de un cambio por la
aparición de una crisis importante, que puede amenazar la
supervivencia misma de la organización.
LAS RESPUESTAS HABITUALES
Las tres respuestas clásicas al reclamo de cambio son:
NEGAR EL PROBLEMA:
Muchos directivos directamente están ciegos a todo lo que no
coincida con su propia percepción de la situación de la empresa, o
creen que la mala situación se trata solamente de un “mal
momento”, que ya va a pasar. Ellos “conocen el mercado”, “saben
como son estas cosas” y, por supuesto, conocen el negocio mejor
que sus subordinados. Esto les parece lógico: por algo están
arriba.
ATACAR EL SÍNTOMA:
Cuando aparece un problema en el área de marketing y ventas, hay
que a) Echar al gerente y traer a otro que sepa, o b) Contratar a
un consultor en marketing. Lo mismo ocurre con los problemas
financieros, de calidad, costos, recursos humanos o cualquier
otro. Se emprenden procesos de capacitación, calidad total o
reingeniería, o se busca bajar los costos “eliminando grasa” -y la
grasa siempre son otras personas-. Cuando se elige atacar el
síntoma, generalmente se parte de una visión fragmentada de la
organización. Se percibe que hay una función que se está
realizando mal y hay que mejorarla; se considera que la
organización va a tener un desempeño adecuado si se soluciona el
problema funcional de ese momento.
RESOLVER EL PROBLEMA DE
FONDO: Remediar la situación implica abordarla desde un enfoque
sistémico, evitando la fragmentación funcional. En este caso se
trabaja sobre la organización completa, no sobre sus resultados; y
por sobre todo, se busca que la organización, al final del
proceso, gane nuevas capacidades que eviten que en el futuro
aparezcan problemas similares.
EL ENFOQUE EFECTIVO
Un enfoque sistémico de los problemas de una organización evita
gastar tiempo y dinero en soluciones parciales, generalmente
ineficaces. Cuando se aborda a la organización del modo adecuado se
consigue instalar nuevas habilidades, se gana la capacidad para usar
mejor los recursos disponibles, y se alcanzan condiciones adecuadas
para que cada colaborador pueda hacer un trabajo más eficaz,
satisfactorio y productivo.
Para esto se requiere una decisión política
clara desde la presidencia, un enfoque multidisciplinario del
problema, y el compromiso personal visible del equipo directivo.
El fracaso del cambio está garantizado si se permite que una parte
del estrato gerencial o directivo se oponga al proceso, de modo
frontal o solapado.
Con gran frecuencia, la etapa inicial de diagnóstico suele
requerir ayuda externa. Cuando la propia organización es capaz
de realizar un diagnóstico correcto por sí misma, en general no
llega a las situaciones críticas de las que estamos hablando.
A partir de este diagnóstico se pone en marcha un plan de trabajo,
y se realiza la evaluación y seguimiento del proceso.
El autor de este artículo, Edgardo Frigo
(
efrigo@mr.com.ar ), es
consultor especialista en management de Seguridad, y profesor
universitario de administración de empresas. Vea sus
antecedentes en
www.forodeseguridad.com/frigo.htm .
Este artículo ha sido publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/admin/adm_5113.htm
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