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Por
Edgardo Frigo
Continuamente escuchamos hablar de las empresas más competitivas de
un mercado, y de la necesidad de mejorar nuestra competitividad. Hoy
disponemos de muchas herramientas para ir mejorando esta
competitividad, desde la capacitación hasta programas de calidad.
Pero en
esencia, ¿qué es la competitividad ? ¿Cómo se la consigue ? Y
después de conseguida, ¿cómo se la mantiene ?
LA PRODUCTIVIDAD
La
competitividad está íntimamente asociada con la productividad, que
es el producto obtenido por una unidad de recursos tales como
capital o trabajo. La productividad de los recursos humanos
determina sus salarios; la del capital determina la ganancia que se
obtiene de él.
La productividad de una organización de servicios depende de dos
factores:
- las
características del servicio que brindamos, y
- la eficiencia para producirlo.
Para
alcanzar una ventaja competitiva sobre nuestros rivales, pueden
elegirse dos caminos: buscar una ventaja en los costos de
producción, o alcanzar en el servicio una diferenciación valiosa
para los clientes. Con una ventaja de costo, se emplean menos
recursos para proporcionar el mismo servicio. Con una ventaja de
diferenciación, se gana más por cada unidad de servicio
proporcionada.
Para mantener la ventaja competitiva esto no es suficiente, porque
las demás empresas están gerenciadas por personas inteligentes.
Siempre surge alguien que quiere quedarse con nuestros clientes, y
nosotros siempre esperamos ganar un cliente más. Entonces, las
ventajas competitivas de cualquier organización se mantienen
mejorando continuamente su productividad.
EL ORIGEN DE LAS VENTAJAS COMPETITIVAS
Las ventajas
que hacen que una organización sea mas productiva surgen del modo en
que se hacen las cosas. Se puede tener ventaja en infraestructura,
gestión de recursos humanos, tecnología, logística, operaciones,
gestión comercial u otros aspectos de gestión.
Existen dos
clases básicas de ventajas: las comparativas y las competitivas.
Una ventaja comparativa típicamente surge de la posibilidad
de obtener a bajo precio algún recurso natural o insumo crítico,
mano de obra, energía u otros factores simples de producción.
Las ventajas competitivas, en general dependen de realizar
inversiones sostenidas para lograrlas y mantenerlas: personal muy
calificado, posicionamiento de marca, tecnologías propias de
proceso, relaciones privilegiadas con los clientes y muchas otras.
Estas ventajas son más difíciles de alcanzar, pero una vez
alcanzadas permiten obtener mayor rentabilidad y sostener esa
rentabilidad en el tiempo.
Pero tarde o temprano nuestros competidores pueden copiar cualquier
ventaja. Entonces el único modo de mantener la ventaja es seguir
mejorando en un proceso continuo, tal vez "a la japonesa".
LOS AUTOS JAPONESES
Para
ilustrar lo precedente se puede tomar el ejemplo de las empresas
automotrices japonesas, que en la segunda posguerra comenzaron
vendiendo automóviles de bajo costo. Contaban entonces con una
ventaja de costo basada en la disponibilidad de acero barato y
de una mano de obra muy entrenada y disciplinada, con salarios mucho
más bajos que la mano de obra norteamericana.
Más adelante
las automotrices japonesas construyeron grandes fábricas de
producción masiva. Su ventaja pasó a ser la economía de escala.
En un tercer
paso, comenzaron a realizar múltiples mejoras de proceso
incorporando cosas tales como los procesos justo a tiempo, calidad
total y otras, antes que norteamericanos y europeos y siempre a
mejor precio.
Y luego,
además de continuar perfeccionando sus procesos de producción
gracias a tecnologías tales como la robotización masiva de procesos,
han mejorado en forma sustancial su tecnología de producto
con creciente innovación y diferenciación. Los automóviles japoneses
más avanzados ya están al nivel de los mejores del mundo, y siempre
a menor precio.
VOLVIENDO A LA COMPETITIVIDAD
Una
empresa de servicios competitiva es, entonces, la que puede alcanzar
y sostener una alta productividad, medida contra sus mejores rivales.
Su mercado puede ser mundial o el país, una ciudad, un solo barrio o
un segmento determinado de la demanda.
Para mejorar su productividad una empresa puede tomar dos caminos:
mejorar sus procesos buscando el liderazgo en costos en un mercado,
segmento o nicho, o buscar elementos diferenciadores con respecto a
su competencia. En cualquiera de ambos casos la ventaja e obtiene a
través de la mejora continua, la innovación y el cambio, y abarca la
forma en la que se llevan a cabo todas las actividades de la
empresa.
Cualquier ventaja que logre una empresa solo se mantendrá con
mejoras continuas para perfeccionarla, porque casi todo puede ser
copiado o mejorado.
El origen de la ventaja puede ser cualquier actividad en la Cadena
de Valor de la empresa. Pero las ventajas más duraderas, y que
proporcionan mayor rentabilidad, se relacionan con recursos humanos
muy entrenados y recursos tecnológicos internos cada vez más
sofisticados. Esto obliga a las empresas a mantenerse invirtiendo
continuamente en mejorar su productividad.
EL PAPEL DE LOS DIRECTIVOS
¿Qué papel
le toca a cada uno en el proceso? El presidente de la empresa debe
cumplir bien su función: analizar francamente a la empresa y su
entorno, buscar oportunidades en servicios y mercados y dar los
lineamientos políticos para explotarlas. Su principal tarea es la de
mejorar la calidad de su liderazgo, porque la empresa llegará tan
lejos como lleguen el presidente, su visión y su capacidad de
comunicarla.
Para directivos, gerentes y mandos medios, el desafío es traspasar
las barreras de su función actual, comprender el negocio y su papel
en el esquema general. Con hacer bien el trabajo ya no alcanza. Se
debe mejorar la calidad de las tareas realizas, las iniciativas
implementadas, las decisiones tomadas y los resultados obtenidos (y
hablo de mejoras reales, no de mejoras microscópicas).
La empresa será tan competitiva como su gerente menos competitivo.
Cada uno
debe ser capaz de responder a las preguntas: "¿ Qué valor agrega
usted a esta empresa ?" y "¿ Porqué usted cree que hoy es más
valioso que el año pasado ?". Ambas son formas diferentes de
preguntar "¿Podríamos reemplazar a Jiménez por alguien más barato?"
Como
siempre, puede ser necesario capacitar, si hay diferencia entre lo
que las personas deberían saber para desempeñar una tarea y lo que
saben realmente. Esto marca la diferencia entre la competitividad
que podría tener una organización y la que tiene realmente.
El segundo paso es emprender un esfuerzo sostenido de mejora. De
otro modo no solo perderemos clientes lentamente, - o no los
ganaremos, mientas otras empresas crecen -. Tarde o temprano
quedaremos fuera del mercado.
Un
proceso de mejora repetido cotidianamente nos permitirá ir mejorando
nuestra productividad, la calidad de nuestros servicios, nuestra
imagen, las relaciones con nuestros clientes... y el margen de
ganancias.
Edgardo Frigo, autor de
este artículo (
efrigo@mr.com.ar ,
www.forodeseguridad.com/frigo.htm ),
se especializa en management de Seguridad. Es consultor y profesor
universitario, coordina este Foro de Profesionales Latinoamericanos
de Seguridad, y es Director Académico de la Federación Panamericana
de Seguridad Privada.
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