La competencia de los directores es crítica para el
progreso de la organización
Amateurs vs.
Profesionales
¿Qué ocurre en deportes cuando un equipo profesional compite con un grupo
de aficionados? De cada diez ocasiones, el equipo profesional ganará en
nueve. En gestión empresaria pasa lo mismo.
En los directorios aficionados no hay
roles claramente asignados. Los directores con frecuencia no conocen
adecuadamente el negocio ni a la propia organización, ni reciben la
información necesaria para la tarea (la información no existe, o se la
retacea u oculta), no dirigen sino que gestionan sectores de lo operativo,
y muchas veces terminan siendo un anexo decorativo del ejecutivo máximo.
Esto puede pasar incluso en el caso de contar con directores
individualmente competentes; si no se da el marco necesario para que
puedan trabajar adecuadamente, se desperdicia un recurso valioso.
En estos casos hay un directorio sólo porque los estatutos de la
organización marcan la obligación de su existencia. Sus integrantes no
cumplen funciones claras porque en realidad no saben para qué están, no se
reúnen con regularidad (o las reuniones son “pour la galerie” pero las
decisiones políticas de fondo se toman en otra parte), cuando trabajan su
rol se restringe a apagar incendios operativos, y en ocasiones firman
actas de reuniones que ni siquiera se celebraron.
Directorios profesionales
Los directorios profesionales
funcionan de un modo diferente, y alcanzan resultados distintos.
En principio, el directorio tiene la dirección política real de la
organización.
A su vez dentro de ese cuerpo colegiado, cada integrante conoce el negocio
de que se trate, la situación de su mercado y a la propia organización. Y
cada uno de los directores tiene un rol claramente asignado, y lo cumple.
Los directores conocen la estrategia de la organización, y discuten el
aporte que debe hacer cada uno –y el directorio en su conjunto- para
alcanzarlo.
El Directorio trabaja en forma conjunta con el presidente. Ayuda a diseñar
estrategias y a identificar, junto con el presidente, los principales
problemas de la organización. Propone caminos para resolverlos, aprueba
los principales planes y proyectos, y monitorea lo actuado.
Directores externos
En muchas empresas, desde los ´70 se han incorporado directores externos,
con posiciones no ejecutivas pero con roles bien definidos, esperando que
estos directores sean independientes y brinden una visión externa que
asegure equilibrio y transparencia en la gestión.
Se busca que estos directores externos no ejecutivos sean personas
expertas en diversas áreas de gestión, buscando una composición
equilibrada que tenga en cuenta los intereses de todas las partes
involucradas. En forma conjunta con el presidente y con los directores
“internos” (que pueden o no cumplir funciones ejecutivas) miden los
grandes resultados de la organización, se preocupan por los principales
problemas que afectan a los accionistas, asociados, clientes, empleados,
proveedores y otros grupos de interés.
En la actualidad muchas personas ajenas a las organizaciones se resisten a
formar parte de sus directorios o comisiones directivas, especialmente
cuando se trata de posiciones ad honorem.
Esto se debe a que
ahora se espera que los directores estudien los temas con cuidado, lo que
insume mucho tiempo. Además existe una tendencia creciente a
responsabilizar a los directores por sus decisiones.
Todos estos factores deben tenerse en cuenta al
considerar la actuación del directorio.
Un directorio ineficaz retrasa o paraliza completamente a la
organización.
En cambio un directorio competente es un factor poderoso de movilización,
guía y mejora de resultados.
Prof. Edgardo Frigo
efrigo@mr.com.ar
www.forodeseguridad.com