La velocidad
en el uso del conocimiento se ha convertido en el factor C en las luchas
mundiales por el poder... y también en la competencia empresaria
Por
Edgardo Frigo
Alvin Toffler, el pensador norteamericano que nos ha cambiado el
modo de ver las cosas con sus libros “El shock del futuro” y "Powershift",
nos hace repensar el modo de crear valor.
Según Toffler:
1. El nuevo sistema
de creación de valor depende cada vez más del intercambio abierto de
datos, información y conocimiento. Si no se intercambia conocimiento, no
se crea riqueza.
2. El nuevo sistema abandona la producción masificada, en favor de la
producción de servicios a medida y por única vez.
3. Los factores tradicionales de producción - la tierra, las materias
primas, el trabajo y el capital - pierden importancia a medida que van
siendo sustituidos por conocimiento. Hoy para producir una unidad de
servicio, un automóvil o un kilogramo de carne hacen falta menos
espacio, insumos, trabajo humano y dinero, pero mucho más conocimiento
que antes.
4. El dinero ya no es lo que era. Para cualquier proyecto de inversión
hoy se cuenta con múltiples fuentes de capital, que además ya no se
obtiene como un fajo de billetes sino como una transferencia electrónica
de información.
5. Las burocracias van siendo sustituidas por unidades de trabajo mas
chicas en un medio empresario dominado por las alianzas y acuerdos
temporarios, Las pirámides jerárquicas se achatan para acelerar la toma
de decisiones, en un marco de libre flujo de la información.
6. Los trabajadores más entrenados son cada vez menos reemplazables,
particularmente los que combinan un muy alto entrenamiento funcional con
imaginación y capacidad de acción.
7. El proveedor y el cliente, que históricamente estaban separados, se
han vuelto a reunir en el ciclo de creación de valor, compartiendo
información y conocimiento.. El cliente no solo paga dinero: aporta
información imprescindible para mejorar el diseño y el proceso de
producción.
8. La producción se internacionaliza rápidamente a medida que aumentan
las facilidades de comunicación y de acceso a la información mundial y
disminuyen los costos de viajes y fletes. Ya no existe ventaja en "estar
cerca". Hoy, todo el mundo está cerca, al alcance del avión, el
teléfono, el fax e internet.
Estos elementos de la nueva economía se refuerzan mutuamente y aumentan
la velocidad de la creación de riqueza. Estas nuevas formas de creación
de valor dejan rápidamente obsoletas a las empresas industriales y a las
jerarquías burocráticas económicas, políticas y sociales.
La velocidad en el uso del conocimiento se ha convertido en el factor C
en las luchas mundiales por el poder, más importante que el dinero o que
la capacidad militar... incluso a nivel militar.
Hoy un tanque es una computadora con orugas, y un avión es una
computadora con alas: dependen del conocimiento contenido en su
estructura y sus sistemas de armamentos, y del entrenamiento sofisticado
de quienes los manejan.
En 1982 los ingenieros militares rusos se desesperaron cuando 80
cazas sirios MIG de construcción rusa fueron destruidos en combate por
pilotos israelíes, que no perdieron un solo avión.
Aunque en Rusia había buenos ingenieros, no podían alcanzar la creciente
complejidad tecnológica de las armas tradicionales... que en realidad no
tienen nada de tradicionales.
Rápidos y lentos
El conocimiento está aumentando la fragmentación.
A nivel mundial, a medida que los países avanzados - EE.UU., Japón,
Alemania, etc. - incorporaban la computación, facilidades de
comunicación y la información, generaban productos de mayor valor
agregado y traspasaban las actividades industriales de bajo valor
agregado - o con problemas de contaminación - a países tales como Corea
del Sur, Taiwan, Singapur, Tailandia, Méjico y Brasil.
Esto aceleró la industrialización de estos países, que a su vez a medida
que avanzan van transfiriendo los procesos de bajo agregado de valor a
países aún más pobres y atrasados, mientras tratan de migrar hacia
producciones con mas conocimiento y valor agregados.
Esto va dividiendo el mundo en países rápidos y lentos.
Volviendo a la idea de la velocidad de metabolismo, los países rápidos
tienen mayor velocidad en la realización de transacciones y en el flujo
de capitales, menor tiempo en la toma de decisiones, mayor velocidad de
creación de nuevos conceptos en los laboratorios, y de traslado de esos
conceptos a productos en el mercado.
Pero en particular los países rápidos se diferencian en la velocidad a
la cual los datos, la información y el conocimiento fluyen a través de
todo el sistema para aumentar la creación de valor.
¿Qué pasa en las organizaciones?
A nivel de empresas e instituciones ocurre lo mismo. Las organizaciones
mas rápidas serán las que no sólo cuenten con más información, sino
también - en un momento en el que todos tenemos a nuestra disposición as
información de la que podemos absorber - que sepan qué hacer con ella, y
lo hagan RÁPIDAMENTE.
En el pasado, uno de los límites al crecimiento estaba dado por la
posesión de la información: el mundo - y en particular el mundo
económico- se dividía entre quienes tenían información, y quienes
carecían de ella.
Hoy a partir del teléfono, el fax, el correo electrónico, los viajes
baratos, CNN, Internet y una multitud de otras fuentes de información,
los datos nos sobran y nos sobrepasan.
La cantidad y calidad de la información de
que disponemos han dejado de ser limitantes: lo limitante es la
inteligencia necesaria para saber qué hacer con esa catarata de
información para convertir ese conocimiento en valor para alguien, y la
velocidad con que lo hacemos.
La velocidad con que se usa el conocimiento para hacer negocios,
entonces, será la principal variable de segmentación empresaria... y las
empresas lentas quedarán fuera del juego.
El autor de este artículo, Prof. Edgardo Frigo (
efrigo@mr.com.ar ) es
Director Académico de la Federación Panamericana de Seguridad Privada y
Coordinador Internacional del Foro de Profesionales Latinoamericanos de
Seguridad,
www.forodeseguridad.com .