Autor:
Rosendo Fraga
Bush
continuará dando a la lucha contra el terrorismo fundamentalista la
prioridad en su política interna y externa, aunque las críticas y las
necesidades electorales de su propio partido lo llevarán a comenzar un
repliegue de tropas "gradual" o "simbólico" durante 2006'
En Estados
Unidos la lucha contra el terrorismo seguirá siendo prioridad, con un
repliegue simbólico de Irak, la economía creciendo y la elección
legislativa de noviembre como tema político central.
El presidente
George W. Bush continuará dando a la lucha contra el terrorismo
fundamentalista la prioridad en su política interna y externa, aunque las
críticas y las necesidades electorales de su propio partido lo llevarán a
comenzar un repliegue de tropas "gradual" o "simbólico" durante 2006.
La posición ideológica conservadora que mantiene gran parte de la sociedad
de los Estados Unidos hará que el Presidente siga defendiendo esos
valores, los que en alguna medida lo alejan de Europa.
La economía
seguirá creciendo y el empleo también, con lo cual ni el déficit comercial
ni el fiscal producirán una crisis en el año que se inicia.
En este contexto y
con la reciente recuperación de Bush en los sondeos, la elección
legislativa que tendrá lugar el próximo mes de noviembre, es todavía
incierta. No está claro si los demócratas están en aptitud de capitalizar
a su favor el inevitable desgaste de la administración republicana en su
sexto año de gobierno.
Pero una vez
terminada la elección el último bimestre de 2006, la política de los
Estados Unidos entrará de lleno en la campaña presidencial, teniendo los
republicanos un conjunto de aspirantes con posibilidades, entre los que
parece crecer la secretaria de Estado Condolezza Rice, quien durante el
año tratará de seguir "suavizando" las relaciones de Washington con
distintos países del mundo.
En Europa, la reactivación de la Unión Europea (UE), el problema
migratorio, el conflicto de las minorías musulmanas y el relativo
estancamiento económico serán los temas centrales en 2006.
El continente
enfrenta estos desafíos, con los liderazgos políticos debilitados en los
principales países del continente: en Alemania, por el triunfo muy
ajustado de Ángela Merkel; en Francia, ya se ha abierto la lucha por la
sucesión; en Gran Bretaña, los conservadores comienzan a aventajar a los
laboristas; en Italia, tienen lugar elecciones en abril y Berlusconi
podría ser derrotado, y en España Zapatero ha perdido 30 puntos de
popularidad durante el último año.
La UE buscará romper el estancamiento en que entró el año pasado
por el rechazo de la Constitución, pero no será fácil reconstruir una
agenda positiva, por las diferencias no sólo políticas sino también
financieras y comerciales.
La política
migratoria de hará más estricta en todo el continente y ello llevará a que
será difícil seguir extendiendo la UE después de la próxima incorporación
de Rumania y Bulgaria en 2007.
El conflicto con las minorías musulmanas seguirá siendo central en
países con posiciones diferentes como Gran Bretaña y Francia y la amenaza
del terrorismo fundamentalista puede incrementarse nuevamente. El
crecimiento relativo de Europa continuará siendo bajo comparado con el
resto del mundo. Rusia seguirá buscando estar en Europa, pero a la vez
tratando de neutralizar el avance de la OTAN hacia el este y marcando su
poder, como lo ha hecho con el aumento del gas a Ucrania.
En Asia, China buscará consolidar su rol de potencia
estratégica, Japón iniciará la recuperación económica y la política de
Estados Unidos seguirá puesta a prueba en Medio Oriente. Consolidada China
como potencia económica del Asia, durante 2006 buscará hacerlo en el plano
estratégico, lo que puede traer roces con Washington, dada su alianza con
Taiwán, Corea del Sur y Japón.
Este último
iniciará un proceso de recuperación económico tras dos décadas de
estancamiento, pero también tratará de desarrollar mayor capacidad
militar. Los emprendimientos nucleares de Corea del Norte e Irán, seguirán
siendo amenazas relativas para el continente y el mundo, sin que esté
clara una política efectiva para contenerlos.
Pakistán seguirá siendo un aliado clave de Washington, pero
continuará mejorando gradualmente la relación con India, pese al conflicto
de Cachemira. La política de Estados Unidos en Irak y Afganistán lo
obligará a seguir comprometido en ambos países, donde el repliegue gradual
de tropas no servirá para terminar con la violencia.
El proceso de paz entre palestinos e israelíes que mostraba
perspectiva de éxito para 2006, ha entrado en crisis por la salud de Ariel
Sharon y esto aumenta la inestabilidad regional. La presión de Estados
Unidos y sus aliados sobre Siria seguirá, Jordania y Arabia Saudita
continuarán en la órbita de Washington y Turquía mantendrá el objetivo de
incorporarse a la UE, pero enfrentando resistencias dentro de ella. El
centro y el sur de Asia continuarán creciendo por el impulso de China y
ahora también de Japón, y Medio Oriente lo hará por el precio del
petróleo.
En África la situación política seguirá siendo compleja y en
América Latina tendrán lugar elecciones presidenciales claves y ambas
regiones continuarán enfrentando la pobreza como desafío central.
Los países árabes del Norte de África, mantendrán en líneas generales la
buena relación con Occidente (Estados Unidos y UE) y por esta razón serán
campo de batalla en la lucha contra el terrorismo. El África subsahariana,
seguirá mostrando hambrunas e inestabilidad, salvo algunas excepciones
como Sudáfrica.
En América Latina, México tiene elecciones presidenciales en julio,
Brasil en octubre y Venezuela en diciembre, pudiendo ser reelecto Hugo
Chávez, cuya influencia regional seguirá creciendo.
El fenómeno
indigenista registrado con la llegada de Evo Morales al poder en
Bolivia, puede extenderse a países como Perú y Ecuador.
En este contexto,
para Estados Unidos resulta relevante que los gobiernos que sean electos
en México y Brasil jueguen un rol activo para moderar la
región y contener a Chávez, que se verá fortalecido por un precio del
petróleo que seguiría alto.
Pero la cuestión central es que dos tercios de
los africanos viven bajo la línea de pobreza, al igual que el 40%
de los latinoamericanos.
Mientras el crecimiento en Asia tiene efecto para
reducir la pobreza, en África y América Latina la reduce menos, quizás
porque el estado es mucho menos eficaz en estos continentes
El autor de esta síntesis, Rosendo Fraga, dirige
el Centro de Estudios Nueva Mayoría, con el excelente sitio Web
www.nuevamayoria.com
, que le recomendamos si le interesan los temas políticos!