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Situación  de la Seguridad Pública en el Perú

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Una excelente síntesis, en momentos de elecciones presidenciales

Por Eduardo Ovalles

 

1. Las propuestas de los dos candidatos que participarán en la elección presidencial en Perú, evidencian que la inseguridad es una de las problemáticas centrales.

En el último debate entre los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta electoral el domingo, Alan García y Ollanta Humala, ambos coincidieron en que la inseguridad ciudadana es una de las principales cuestiones.
García –del partido aprista, y que cuenta con el respaldo del empresariado peruano y EE.UU.- planteó que la seguridad ciudadana debe ser una política de Estado.
En materia de efectivos, señaló la necesidad de aumentar la presencia policial y mejorar su equipamiento, profesionalizar la división antiterrorista y de secuestros, y la creación de un fondo de defensa para la mejora de las Fuerzas Armadas.
En justicia, quitar los beneficios a los reincidentes, acelerar los juicios, e implementar la pena de muerte contra los violadores de niños.
Ollanta Humala –del partido Unión por el Perú, apoyado por el presidente Chávez, quien anunció que de ganar García Venezuela rompería relaciones diplomáticas con Perú- coincidió en que la justicia aplique penas más severas, destacó la participación de las instituciones civiles, y planteó que los alcaldes deben responder por la política de seguridad, algo que según cómo se implemente puede ser una complicación, dada la experiencia reciente en San Pablo.


2. Lo que se da en un contexto donde en la gestión del presidente Toledo, la situación no ha variado sustancialmente considerando las cifras oficiales.

Desde la asunción del presidente Toledo –a fines de julio de 2001- a la actualidad, la situación no se ha modificado sustancialmente, según las cifras oficiales.
De acuerdo a la Policía Nacional del Perú (PNP), tanto la cantidad como la tasa general de delitos denunciados, y la de homicidios durante los últimos cuatro años no muestran cambios significativos.
La cantidad de delitos en 2001 se ubicó en los 160 mil, estando durante el último año por encima de los 180 mil.
La tasa general –es decir la cantidad de delitos en función de la población- se encuentra por encima de los 600 cada 100 mil habitantes, en un nivel similar al de hace cuatro años.
Paralelamente, la tasa de homicidios dolosos se ha mantenido estable, con 4,9 durante el período, aunque manteniendo un nivel relativamente bajo, si tenemos en cuenta que la Organización Mundial de la Salud, considera epidemia una tasa superior a 10.
Cabe señalar, que las víctimas ocasionadas por organizaciones subversivas, pasaron de 1.500 anuales a comienzos de la década pasada, a una veintena actualmente según las cifras oficiales, aunque aún mantienen cierta actividad.
Solo en el mes de diciembre pasado –cuando se cerraron las candidaturas presidenciales- el grupo terrorista Sendero Luminoso atacó en tres oportunidades a patrullas policiales terminando con la vida de 13 efectivos, siendo el mayor atentado del último semestre.


3. Y donde la sensación de inseguridad ciudadana ha aumentado significativamente, mostrando una realidad diferente a la de las estadísticas oficiales.

El último sondeo de opinión realizado para el gobierno por la firma Apoyo, Opinión y Mercado, sobre una muestra de 7.011 ciudadanos, señala que la inseguridad es la segunda cuestión en materia de preocupaciones.
Frente a la pregunta sobre cuáles son los principales problemas del país, el 85% señaló el desempleo o la falta de trabajo, y el 50% la delincuencia y falta de seguridad.
Respecto a la evolución de la situación, el 89% afirmó que en los últimos años el delito se ha incrementado en el Perú, mientras que el 9% sostuvo que se mantuvo igual y solo el 2% que disminuyó.
Mientras que la perspectiva futura, no es mejor, ya que el 90% considera probable ser víctima de un delito durante los próximos doce meses.
Es que frente a la pregunta sobre la posibilidad de sufrir un delito el próximo año, el 51% cree que es probable, el 20% muy probable, el 19% poco probable, y solo el 4% nada probable, en un contexto donde violaciones, asaltos a mano armada y secuestros, son los tres delitos que la gente considera más graves en el país.


4. Lo que se corrobora con el incremento del nivel de victimización de la población.

El mismo estudio de la empresa Apoyo, Opinión y Mercado, muestra que la preocupación por la inseguridad, no es solo una percepción, sino que tiene relación con el nivel de victimización de la población, habiéndose mantenido los dos principales delitos en los últimos cinco años.
La victimización durante los últimos doce meses, señala que los mayores porcentajes estuvieron en robo de objetos en vehículos (20%) y la tentativa de robo en vivienda (14%), al igual que la población victimizada a lo largo de los 5 años precedentes, donde el primero registró el 47% y el segundo el 14%.
En cuanto a las tasas de denuncia, más de un tercio (37%) de las víctimas de robo de vivienda lo denunció, estando en segundo lugar aquellos que sufrieron lesiones (33%), donde casi el 20% en promedio declaró haber denunciado ser víctima de un delito.
Esto último, es decir la baja tasa de denuncia, es lo que explica que pese al mantenimiento de las cifras oficiales de delincuencia por el contrario aumenta la preocupación por la inseguridad, ya que solo una quinta parte de los delitos se denuncian.


5. En un contexto general, que es más complejo aún.

Mas allá de las tasas de delitos, la percepción ciudadana y los porcentajes de victimizacion, la situación es más compleja.
Desde lo político, el hecho que hayan transcurrido 7 Ministros del Interior en 4 años de gobierno, es algo que evidencia la falta de una política de seguridad.
A nivel de diagnóstico, en realidad, no hay un sistema estadístico para medir la delincuencia, con un observatorio que permita integrar datos de diferentes fuentes –policía, justicia y centros de salud- siendo por ello que en general se manejan las cifras de la Policía Nacional.
Estas últimas, tienen un déficit significativo, de 60 mil hombres, el que incluso se incrementa, ya que en 1990 habían 129 mil efectivos para 22 millones de habitantes, mientras que ahora hay 92 uniformados para 27 millones de personas.

Y a ello, se agrega que de esos 92 mil, solo la cuarta parte -22 mil- está asignado a la tarea de salvaguardar diariamente la seguridad de la gente.

El sistema penitenciario está sobrepasado, al igual que el judicial.
El país tiene una de las mayores superpoblaciones –del 55%- de la región, junto con Bolivia y Brasil, un alto porcentaje de reincidencia y donde anualmente 18 mil internos son excarcelados, sin existir una política de reinserción social.
El segundo, está caracterizado por una gran falta de recursos, en un país que tiene una de las tasas más bajas de jueces de Sudamérica -con 6 cada 100 mil habitantes- por ejemplo prácticamente la mitad que Uruguay, donde el nivel de violencia y la situación en general es sensiblemente diferente y mejor.


6. Y donde el narcotráfico es uno de los principales desafíos.

Según el último Informe sobre Estrategia del Control Internacional de Narcóticos, los cultivos de hoja de coca en el Perú aumentaron en un 38%, a pesar de que hayan sido erradicadas 12.000 hectáreas –la mayor parte en el valle del río Huallaga y San Gabán- a lo que se agrega la aparición de nuevos grupos de narcotraficantes.

La misma fuente, advierte sobre la connivencia entre narcotraficantes y remanentes de Sendero Luminoso en algunas zonas, donde los segundos protegen a los primeros.

Asimismo, el informe señala que el 70% de la droga producida en el Perú sale por vía marítima con destino a México, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Chile.
A ello se agrega la presunción de que los carteles mexicanos que han adquirido un mayor rol en materia de narcotráfico, estarían extendiendo sus conexiones para controlar el segundo mayor centro de producción de cocaína del mundo, que es Perú.

Se estima que el negocio maneja más de 300 mil millones de dólares al año, en concepto de todo tipo de operaciones frente a un estado que tiene asignados recursos de solo 140 millones de dólares.


6. En conclusión:

a) El último debate entre los dos candidatos que participarán el domingo en la elección presidencial en Perú, pese a los matices de sus propuestas, mostró que la inseguridad es una de las cuestiones centrales.

b) Es que durante los últimos cuatro años de la administración saliente, la situación no ha mejorado, de acuerdo a las cifras oficiales.

c) Al tiempo que la sensación de inseguridad ha aumentado significativamente, mostrando una realidad diferente a la de las estadísticas oficiales, lo que se corrobora con el nivel de victimización y la baja tasa de denuncias de la población.

d) A lo que se agrega la falta de una política de estado, junto con un significativo déficit en las instituciones centrales del sistema de seguridad y justicia.

e) Siendo el narcotráfico el principal desafío, lo que podría complicarse en caso de ganar Humala, quien sostuvo que no permitiría la erradicación de los cultivos de hoja de coca, ni la presencia de militares extranjeros en la lucha antidrogas

 

El autor de esta excelente síntesis, Prof. Eduardo Ovalles, es responsable del Área de Seguridad en el Centro de Estudios Nueva Mayoría. Gracias, Eduardo!
 

   

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