Para EEUU, la guerra contra las bandas juveniles
centroamericanas sólo se ve superada en importancia por la guerra contra
el terrorismo internacional
Por
Miguel Díaz
"En un discurso
que pronunció el pasado mes de marzo, el fiscal general estadounidense,
Alberto Gonzales, declaró que la guerra contra las bandas juveniles
centroamericanas en general, y contra la 'Mara Salvatrucha' (MS-13) en
particular, sólo es superada en importancia por la guerra contra al-Qaeda"
Tema: Para EEUU, la guerra contra las bandas juveniles
centroamericanas sólo se ve superada en importancia por la guerra contra
el terrorismo internacional.
Resumen: En un discurso que pronunció el pasado mes de marzo, el
fiscal general estadounidense, Alberto Gonzales, declaró que la guerra
contra las bandas juveniles centroamericanas en general, y contra la
Mara Salvatrucha (MS-13) en particular, sólo es superada en importancia
por la guerra contra al-Qaeda.
Por desgracia, de forma muy similar a lo que sucede con la guerra contra
el terrorismo internacional en Irak, EEUU está consiguiendo escasos
resultados en la lucha contra estas bandas. De hecho, los datos indican
que las maras, como suelen denominarse estas bandas en Centroamérica,
han aumentado de tamaño, son más violentas y están mejor organizadas, lo
cual aumenta hasta niveles alarmantes la amenaza que representan para
Centroamérica y EEUU.
Análisis
El enemigo
Existen sorprendentes paralelismos entre las maras y grupos terroristas
como al-Qaeda. Para empezar, ambos son agentes no estatales, cuya
presencia se extiende a numerosos países.
La MS-13 está consolidada sobre todo en El Salvador, Honduras y
Guatemala, pero sus tentáculos llegan hasta México, Canadá y más de 25
estados estadounidenses.
Las maras, al igual que al-Qaeda, emplean la violencia como principal
forma de influencia.
En su lucha por superar los actos de violencia de las bandas rivales, a
menudo dejan los cuerpos decapitados de sus víctimas abandonados en
medio de las calles centroamericanas, lo que recuerda a las escenas de
las guerras civiles que azotaron esos países hace 20 años y devastaron
la región.
Salvo la enorme publicidad que recibió la muerte de 28 pasajeros de un
autobús en San Pedro Sula a manos de la MS-13 en diciembre de 2004, poca
información de esa violencia trasciende fuera de la región. Sin embargo,
las estadísticas hablan por sí solas: sin contar los países en guerra,
esos tres países centroamericanos ostentan la triste distinción de ser
los países con mayores tasas de homicidios del mundo.
También resulta revelador que las maras, al igual que al-Qaeda, tiendan
a gravitar hacia aquellas zonas en las que el imperio de ley es más
débil o, como en el caso de un creciente número de guetos en América
Latina, prácticamente inexistente.
En la actualidad, municipios enteros de El Salvador, Guatemala y
Honduras se encuentran bajo el control de las bandas.
Para los que tienen la mala suerte de tener que vivir en esas zonas,
esto se traduce en la obligación de tener que pagar impuestos para
evitar ser asaltados al entrar y salir de sus vecindarios.
Los comerciantes de estos vecindarios también son objeto de extorsión,
viéndose obligados a pagar impuestos de hasta un 50% de sus ingresos.
Por ello, no es de sorprender que los bienes y servicios básicos
terminen costando considerablemente más en estas zonas. Para los pobres,
esto supone otro impuesto indirecto que deben soportar para poder
sobrevivir.
Los parecidos entre al-Qaeda y las maras resultan sorprendentes
incluso a nivel de sus bases. Al igual que los reclutas de al-Qaeda,
los miembros de las maras suelen ser varones jóvenes, pobres y sin
educación. Muchos de ellos proceden también de países asolados por la
guerra.
Aun así, también existen diferencias importantes, como el hecho
de que la mayoría de los miembros de las maras procedan de hogares
rotos, fundamentalmente por la emigración de los padres a EEUU, a menudo
de forma ilegal, en busca de trabajo.
La respuesta
También existen parecidos en el modo en que EEUU y sus aliados han
tratado de combatir estas dos amenazas no tradicionales.
En ambos casos, las campañas han girado fundamentalmente en torno a una
solución militar. Sin embargo, las políticas de mano dura empleadas en
los últimos años por los Gobiernos centroamericanos han producido
escasos resultados.
Los Gobiernos trataron, básicamente, de poner solución al problema de
las bandas encarcelando indiscriminadamente a toda persona de la que se
tuviera una sospecha remota de pertenencia a una banda.
Lo único que consiguieron fue que las bandas empezaran a tratar de pasar
más desapercibidas y se hicieran más selectivas en la elección de sus
miembros (las mujeres son ahora peor recibidas por considerarse que
tienen más tendencia a delatar a sus compañeros).
Además, las bandas controlan ahora las cárceles y las utilizan como base
desde donde coordinar sus actividades y recuperarse. En la medida en la
que existe alguna jerarquía internacional en estas bandas, por lo
general sus líderes suelen encontrarse en las cárceles.
En Centroamérica, al igual que en Irak, EEUU se ha dado cuenta de que el
nivel de compromiso de sus socios locales dista mucho de ser el óptimo,
de que se ven fácilmente distraídos por otras causas y de que sus
débiles instituciones los incapacitan de forma deplorable.
La policía guatemalteca, por ejemplo, es
considerada tan corrupta que los ciudadanos del país han perdido toda
confianza en ella.
En El Salvador el problema ha sido tratar
de conseguir que el Gobierno asumiera su parte de la carga en la lucha
contra el problema y colaborara con aliados potencialmente importantes
como las iglesias, las ONG y la oposición política.
Washington se ha visto particularmente
frustrado por la resistencia salvadoreña a aumentar los impuestos de la
elite económica, apenas gravada, para aumentar el tamaño de su fuerza
policial, relativamente competente. También ha quedado perfectamente
claro que los esfuerzos estadounidenses se han visto obstaculizados por
su incapacidad para entender claramente al enemigo.
El autor de
este material, Miguel Díaz, es Ex Director del
Programa de las Américas del CSIS. Artículo publicado en el Real
Instituto Elcano el 15-03-07. Visite su excelente sitio Web en
http://www.realinstitutoelcano.org/ , del cual lo tomamos. Gracias,
Miguel y Colegas del R.I.E.!
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