Muchos
ejecutivos no saben lo vulnerables que son, ni imaginan la tecnología
que puede ser usada en su contra
Cuando los ejecutivos de una empresa se reúnen en la sala de juntas
para discutir temas de importancia estratégica, no saben lo
vulnerables que son. Ni siquiera imaginan la tecnología que puede ser
usada en su contra.
En nuestra región todavía no tenemos conciencia que existen verdaderos
traficantes de datos que utilizan tecnología sofisticada para escuchar
líneas telefónicas o colocar cámaras o micrófonos ocultos en despachos
públicos o privados ya sea por encargo, o para vender al mejor postor
esta información valiosa.
Estas tecnologías están al alcance de cualquier persona. Hoy
cualquiera puede ser espía, pues este tipo de equipos son muy fáciles
de operar.
Recuerdo el caso de un importante empresario que participaba
frecuentemente en licitaciones comenzó a darse cuenta que por un
motivo u otro perdía las licitaciones, y no era justamente por falta
de conocimiento o porque sus propuestas estaban fuera de contexto.
Empezó pues a tomar medidas de seguridad porque suponía que tenia
dentro de su organización un informante que le trasmitía a sus
competidores datos estratégicos de sus propuestas comerciales.
Lo primero que hizo fue separar en seis partes los contenidos de la
licitación y dársela a seis de sus empleados de su confianza que no
trabajaban en el mismo lugar físico y no tenían contacto entre ellos,
y a la vez, asegurarse que la transcripción en el papel de las ofertas
lo realicen otras tantas personas que no tenían conocimiento de lo que
se trataba.
Una vez unidas todas las partes, las discutía con sus asociados en
la sala de reuniones de la empresa.
Cuan grande fue su sorpresa que nuevamente su competidor le ganó la
licitación porque ofrecía mejor precio, mejores condiciones, y menos
tiempo de entrega.
Una luz roja de alarma se encendió delante de sus ojos, y con justa
razón, pues había tomado distintas acciones de seguridad y sin embargo
nuevamente suponía que se había filtrado información.
Al hacer una auditoria ("Barrido Electrónico") en la sala de juntas se
encontró un inocente y sofisticado adorno, que él había
recibido meses atrás como regalo empresarial, y que contenía una
cámara oculta de audio y video que vigilaba la sala de juntas las 24
horas. Su línea directa de teléfono estaba intervenida con un
micrófono de RF (Radio Frecuencia) que trasmitía furtivamente sus
llamados.
La práctica del espionaje electrónico es muy común no solo para
obtener datos y utilizarlos para beneficio comercial, sino, también
para hacer inteligencia sobre una empresa y saber cuando se pagan los
salarios, cuando se realizan transacciones importantes en dinero
efectivo o conocer el stock de mercadería valiosa.
Entonces decimos que la importancia de proteger la información
confidencial en una empresa es la garantía para desarrollar su
actividad plenamente y sin sobresaltos.
Recuerde: el secreto es la mejor defensa