Aunque existen desde hace mucho
tiempo, van adaptándose a nuevos usos
Por Edison Andrés Revelo Chaves
Los botones de pánico no son nada nuevo en el mercado de la tecnología
de seguridad. Desde hace más de 40 años están instalados en los bancos
y en lugares públicos como las estaciones del metro. Últimamente, sin
embargo, estos artefactos tienen nuevas presentaciones y usos.
En Chile, por ejemplo, los conductores han ideado un sistema
para disuadir a los asaltantes de transportes públicos. Esta
iniciativa puede ser analizada y mejorada, toda vez que las alarmas
pueden ser enviadas en forma silenciosa a centrales de monitoreo, como
sucede en República Dominicana y en Estados Unidos. Una alarma en el
propio autobús puede tener consecuencias catastróficas para el
conductor y para los usuarios
Una noticia divulgada por el diario chileno La Vanguardia nos confirma
que la creatividad humana no tiene límites. Como en otros países
latino americanos, Chile ha visto un importante crecimiento en las
cifras de asaltos a los usuarios de transportes colectivos.
En el sector Gran Valparaíso, indica el rotativo, 4 de cada 10
conductores han recibido la visita de los indeseables mientras laboran
en las calles. Esto representa un verdadero problema de seguridad.
Para los delincuentes, los transportes públicos ofrecen la oportunidad
de apoderarse tanto del dinero colectado por el chofer como de las
pertenencias de los usuarios del servicio, con niveles de riesgo muy
bajos. La única posibilidad de que las cosas salgan mal para ellos es
que sean avistados in fraganti por efectivos policiales, o que alguno
de ellos forme parte del grupo de personas que va a ser asaltada.
Esto ha sucedido en otros países, en los que los funcionarios se ven
obligados a utilizar los buses en virtud de sus bajos sueldos.
Resulta prácticamente imposible colocar a un policía a custodiar
cada autobús fingiendo ser un pasajero más. Una medida como esta
ha sido aplicada por la aviación civil en Estados Unidos, Israel y
algunos países europeos con altos costos para las líneas. Esto tiene
costos que a la postre son trasladados a los usuarios en la forma de
impuestos.
Los profesionales del volante en Chile echaron un vistazo a las
tecnologías disponibles, y recientemente anunciaron la puesta en
práctica de un plan que consiste en la colocación de "botones de
pánico" dentro de las unidades.
Los "botones de pánico" no son más que pulsadores conectados a un
sistema de alarma, generalmente ubicado en una locación remota. Su
primera aplicación comercial fue en los bancos, y todavía perdura en
estas empresas: el botón es colocado en un lugar al que no pueden
llegar los clientes sino empleados con autorización especial.
Cuando se presenta una emergencia, generalmente un robo, es presionado
y emite una señal hacia el tablero de control al que está conectado
mediante un cable o por frecuencia de radio.
Debido a su naturaleza, las alarmas emitidas al activar los botones de
pánico por lo general no admiten confirmación sino que exigen la
presencia inmediata de los funcionarios de seguridad en el lugar de
origen.
Sin embargo, en lugares públicos como las calles y estaciones del
metro, estas tecnologías sirven como especies de intercomunicadores
con centrales de monitoreo. En Hampshire (Reino Unido) y en el centro
histórico de México DF, cuando son pulsados activan una o más cámaras
y señales visuales.
Un operador recibe en pantalla la imagen de la persona en emergencia,
y se comunica con ella mediante un altavoz bidireccional. De esta
forma puede obtenerse más información sobre la situación planteada, y
si es el caso ordenar el traslado de funcionarios policiales, bomberos
o paramédicos.
En el caso chileno, el botón de pánico está situado en algún sitio
accesible para el piloto, informó el representante de Transportes
Plazuela Ecuador, Juan Valenzuela.
Cuando se inicia el robo, el conductor debe pulsarlo con las manos.
Según el portavoz, "es una verdadera alarma luminosa, que indicará a
otros colegas, a Carabineros y a los vecinos que un vehículo está
siendo asaltado".
Aunque Valenzuela no dio más información al respecto por razones de
seguridad, no es difícil colegir que en este caso el sistema está
diseñado para la disuasión de los delincuentes, quienes al ver la
coctelera entenderán que su acción no pasará inadvertida para los
vehículos circundantes y para las autoridades que estén cerca del
autobús.
La conveniencia de este tipo de alarmas está por verse. Quizá en las
primeras etapas, el botón de pánico así configurado hará que los
hampones escojan otro vehículo. Pero luego ellos sabrán que al
comenzar el robo será necesario someter al piloto, para impedirle que
active el mecanismo.
La tecnología disponible en la actualidad hace posible mejorar esta
idea, a un costo no mucho mayor. En República Dominicana y en
Estados Unidos, por ejemplo, hay empresas que instalan botones de
pánico inalámbricos en los vehículos.
Al ser activados emiten una señal silenciosa que es captada por una
central de monitoreo. La alarma es enviada entonces a la policía más
cercana al lugar donde se originó la emergencia.
En el caso de los transportes colectivos, los ladrones podrán
finalizar el robo. Pero si hay buena velocidad de respuesta por parte
de la policía, serán apresados cuanto intentan escapar. Esto
contribuirá a evitar que un simple asalto se convierta en algo más
grave, como una situación de rehenes.
La finalidad de este articulo es buscar la reflexión de combatir a
la delincuencia desde sitios donde mas afecta a la población
Me parece que seria bueno crear un debate sobre
estos mecanismos de seguridad.