¿Estamos preparados para enfrentarlo?
Por Ignacio Jarero
La historia reciente nos ha mostrado que ningún país en el mundo está
totalmente a salvo de un ataque terrorista. Carlos Puig (1) menciona
que en el año 2004 hubo en el mundo 651 ataques terroristas,
incluso contra países no involucrados en la invasión de Irak.
Sabemos que los Incidentes Críticos o Eventos Traumáticos, son
eventos que tienen el potencial de provocar sufrimiento humano
significativo y sobrepasar los mecanismos o habilidades naturales de
los seres humanos.
Son eventos que salen del rango de la experiencia humana ordinaria y
generalmente producen fuertes reacciones emocionales, cognitivas,
físicas, conductuales y espirituales en quien los vive.
Algunos ejemplos son: robos, asaltos, violaciones, secuestros,
homicidios, pérdida de seres queridos, infartos, enfermedades graves,
accidentes, violencia familiar y desastres naturales o provocados por
el hombre, como el Terrorismo.
Las investigaciones sugieren que el Terrorismo puede ser el más
patogénico de todos los desastres provocados por el ser humano, debido
a su naturaleza impredecible e irrefrenable. Las
metas específicas del terrorismo no son la destrucción y la muerte de
personas inocentes, sino crear una devastación psicológica,
así como una condición de terror, miedo intenso, incertidumbre,
desmoralización e impotencia como fuerza coercitiva.
El fenómeno terrorista deriva su poder de su fuerza para causar daño
psicológico, manipular y controlar el comportamiento de individuos y
poblaciones enteras. El Terrorismo es una guerra psicológica que será
ganada o perdida, no en el campo de batalla sino en la mente.
Se pueden reconstruir edificios y caminos, pero ¿quién reconstruye la
esencia de humanidad que ha sido violentamente arrebatada en aquellos
que sufrieron un ataque terrorista? ¿Cómo reconstruimos la creencia en
la justicia y la seguridad después de un ataque terrorista?
Si no ponemos atención a los efectos psicológicos del terrorismo,
corremos el riesgo de reconstruir edificios y medios de transporte,
dejando una ciudad sin alma y sin sentido de humanidad, pues los
ataques terroristas producen un severo trauma psicoemocional y pueden
conducir a trastornos físicos, mentales y emocionales que afecten a
los sobrevivientes, sus familiares y sus auxiliadores el resto de sus
vidas.
Existen tres fases en todo ataque terrorista (2):
Primera fase: La fase del pre-ataque o la pre-crisis.
Es el periodo de tiempo previo al ataque.
Existen tres acciones a realizar durante esta fase:
A.- Evaluación de la amenaza, que debe de llevarse a cabo por las
autoridades correspondientes, como sería el caso de la Secretaría de
Gobernación y la Secretaría de la Defensa Nacional en México.
B.- Prevención de la amenaza terrorista, que se debe de llevar a cabo
por las mismas autoridades.
C.- Preparación psicológica para la población que sería el blanco
primario.
D.- Entrenamiento en Resiliencia Psicológica y en Manejo de Estrés en
Incidentes Críticos para los servicios de emergencia tanto civiles
como militares que auxiliarían a dicha población. Sabemos que el
estado psicológico de las y los auxiliadores tiene efectos directos
sobre su habilidad para desempeñar sus funciones y sobre la salud
física y mental de la población que atienden.
Segunda fase: La fase posterior al ataque
terrorista.
Durante esta fase se realizan trabajos de evaluación, contención,
rescate e información.
Todos los equipos de emergencia llevan a cabo las labores programadas
durante la primera fase. Proporcionan servicios de intervención
psicológica temprana, empleando técnicas de Manejo de Estrés en
Incidentes Críticos, multi componentes, validadas científicamente como
efectivas, estandarizadas y aplicadas extensamente en el ámbito
internacional, tales como: Información para Manejo de Crisis en Grupos
Grandes de Víctimas Primarias, Desmovilización, Protocolo Grupal de
Desactivación, Protocolo Grupal de Debriefing para Incidente Crítico e
Intervención Individual en Crisis.
Tercera fase: El manejo de las consecuencias
y la reconstrucción.
Después de los actos heroicos y del primer impacto psicoemocional, una
profunda frustración, ansiedad, dolor, desilusión, duelo y depresión
emergerán en plenitud.
Mientras que se reconstruyen las partes físicas, es tarea de los
profesionales en salud mental tomar un papel central en la
reconstrucción psicoemocional de su comunidad, su ciudad y su país.
Para ello, deben estar actualizados/as de conformidad con los
estándares internacionales, tanto en las técnicas de Manejo de Estrés
en Incidentes Críticos como en las metodologías psicoterapéuticas
científicamente validadas para tratar el Trastorno por Estrés Agudo y
el Trastorno por Estrés Postraumático con sus síntomas comórbidos como
depresión mayor, ansiedad generalizada, crisis de angustia, abuso de
substancias, ideación e intención suicida entre otros.
Lograr una reconstrucción psicológica es imperativo.
Si no logramos procesar nuestros eventos traumáticos, llevar a cabo un
luto natural por nuestros muertos, recordar a nuestros héroes, y
continuar creciendo como individuos, familias, comunidades y nación,
los terroristas habrán triunfado.
¿Y usted que piensa?
¿Estamos preparados en México para enfrentar un ataque terrorista?
(1) Carlos Puig. Los números del terror. Milenio Diario. Agosto 6 del
2005.
(2) Everly,G., & Mitchel, J. America Under Attack. International
Journal of Emergency Mental Health. Special Article.