...pero que también genera una seria polémica
Los sistemas de RFID
(por sus siglas en inglés: Radio Frequency Identification), han
sido diseñados para ambientes industriales, actuando como base de datos
portables, permitiendo el acceso a información, así como la posibilidad de
su modificación en cualquier punto.
La primera aplicación basada en este
principio fue desarrollada por los británicos en 1939,
acoplada al sistema de radares con el objeto de identificar los aeroplanos
de los aliados y los alemanes, con el objeto de prevenir el ataque, pero
realmente el primer estudio sobre Identificación por Radio Frecuencia (RFID),
se tiene en el artículo “Comunicación por medio de energía reflejada”,
escrito por Harry Stockman en 1948.
En él se expresaba: “... el trabajo de investigación y de desarrollo tiene
que ser realizado antes que los problemas básicos restantes en la
comunicación de la energía reflejada se solucionen, y antes de que el
campo de aplicaciones útiles se explore”.
La tecnología proporciona un sistema robusto, sin contacto, sin
línea directa de vista y con la posibilidad para recopilar, analizar y
distribuir información de una manera comprensiva, esto le proporciona
innumerables aplicaciones e importantes ventajas sobre el actual código de
barras.
Sus aplicaciones potenciales son vastas, entre ellas permitir el
seguimiento de las mercancías desde la empresa productora hasta el
consumidor, eliminar las posibilidades de la usurpación de la identidad,
acceso seguro a edificios, el acceso a la computadora, almacenamiento de
expedientes médicos, iniciativas anti-secuestro, rastreo antirrobo de
artículos, procesos logísticos, entre otros.
La tecnología RFID emplea frecuencias de radio, con una serie de
componentes: etiquetas (Tag), lectores de las etiquetas, estaciones de
programación de etiquetas, lectores de circulación, equipamiento de
ordenación y wands de inventario de etiquetas, permitiendo la trasmisión
de datos mediante un dispositivo portátil, leída por un lector y procesada
de acuerdo a las necesidades de una aplicación específica.
El proceso se inicia con la señal emitida en una frecuencia
predeterminada por el lector a los tags, los cuales devuelven - por medio
de ondas de radio - una señal la cual contiene información; ambos
elementos se comunican por medio de campos electromagnéticos.
La etiqueta RFID contiene una antena emisora, la cual permanece inactiva
hasta el momento en que la lectora le solicita información.
Para establecer la comunicación, la etiqueta no requiere de una fuente de
energía debido a que se induce una corriente en su circuito mediante un
campo electromagnético.
Este sistema permite efectuar lecturas simultáneas de objetos, productos,
vehículos o personas y otros más, agilizando los procesos de
identificación.
Una de las limitantes actuales es la falta de estandarización, con
el objeto que todos los sistemas sean capaces de leer las mismas tarjetas,
pero se cuenta ya con los estándares internacionales ISO/IEC 15693 y
EPCGlobal, sistema este último que presenta las mayores posibilidades de
convertirse en el estándar a nivel mundial.
En la actualidad no se tiene ninguna corporación que establezca las
frecuencias a emplearse, y cada país puede fijar sus propias reglas.
Existen tres tipos de etiquetas RFID, que presentan las siguientes
características:
1. RFID pasivas: Carecen de fuente de alimentación propia; actúa a
través de la energía inducida a la antena de la etiqueta por
radiofrecuencia, suficiente para poder trasmitir una respuesta, - que debe
ser necesariamente breve - pero presenta la ventaja de ser un dispositivo
muy pequeño.
Sus dimensiones presentan una media de 0.4 milímetros x 0.4 milímetros, lo
cual las hace prácticamente invisibles.
2. RFDI semi-pasivas: Similares a las anteriores, pero incorporan
una pequeña fuente de energía. Esta permite al circuito integrado de la
etiqueta estar constantemente alimentado, lo cual reduce las dimensiones
de la antena.
Una de sus ventajas es el tener una respuesta más rápida.
3. RFDI activas: Estas cuentan con una fuente de energía, mayor
capacidad de memoria, así como almacenar información adicional. Son más
grandes -del tamaño de una moneda pequeña-, rangos de 10 metros y una
duración de batería de varios años.
Las etiquetas RFDI también pueden ser categorizadas según su
radiofrecuencia, las de frecuencia baja (entre 125 o 134,2 kilohertz), las
de alta frecuencia (13,56 megahertz), las UHF o frecuencia ultraelevada
(868 a 956 magahertz), y las de microondas (2,45 gigahertz).Las etiquetas
UHF no pueden ser utilizadas de forma global porque no existen
regulaciones para su uso.
Ahora bien, las ventajas de las etiquetas RFDI han causado
polémica, fundamentalmente por las siguientes razones:
1. El comprador del artículo desconoce la presencia de la etiqueta y es
incapaz de eliminarla, por lo tanto la mantendrá por mucho tiempo;
2. La etiqueta puede ser leída a cierta distancia sin conocimiento por
parte de la persona que la porta;
3. Si un artículo etiquetado es pagado mediante tarjeta de crédito o
conjuntamente con el uso de una tarjeta de fidelidad, entonces sería
posible enlazar la ID única de ese artículo con la identidad del
comprador;
4. El sistema establece números de serie globales únicos para todos los
productos.
Las preocupaciones giran entorno a la
vigencia de la etiqueta, lo cual permitirá de manera potencial, por
ejemplo, explorar el contenido de una casa a distancia.
Con números de serie permanentes, un artículo proporciona información
sobre una persona, permitiendo trazar una red social del individuo.
Otro aspecto importante es el protocolo de anticolusión, el cual permite a
un lector enumerar todas las etiquetas que respondan, sin que ellas
interfieran entre sí.
Mas información:
www.pcdoctor.com.mx/Radio%20Formula/temas/REID%20ETIQUETAS%20FUTURO.htm
Esta página presenta una animación muy agradable sobre el empleo de las
etiquetas RFDI.