La formula del crimen
Los nuevos modelos matemáticos permiten vaticinar el movimiento
de los criminales y los efectos de la intervención policial
Lo más parecido a un ladrón que ronda las calles de Los Ángeles en busca
de un coche mal cerrado es un cazador-recolector que acecha a su presa.
A pesar de estar separados por miles de kilómetros y vivir en
ecosistemas distintos, su comportamiento es el mismo, señala Jeff
Brantingham, arqueólogo de la Universidad de Los Ángeles (UCLA). “Los
cálculos que haría un cazador-recolector para elegir entre un ñu o una
gacela son los mismos que hace un criminal para elegir entre un Honda o
un Lexus”, explica.
Brantingham está desarrollando un modelo matemático para la Policía
de los Ángeles (LAPD, en inglés) capaz de vaticinar el movimiento de
los criminales por la ciudad y los efectos que tendrá en ellos la
intervención policial.
“Este modelo es el tipo de paso necesario para poder predecir el
crimen”, detalla.
No es el primero que ha tenido esa idea. Varios proyectos en EEUU y
Europa ya aplican modelos matemáticos para combatir el crimen, luchar
contra el terrorismo o analizar el comportamiento de la insurgencia en
Irak.
“Cada vez que las autoridades de EEUU o Israel alertan del riesgo de un
ataque terrorista, sus cálculos se basan principalmente en modelos
matemáticos”, explica Henri Berestycki, director de la Escuela de Altos
Estudios en Ciencias Sociales, en París.
Berestycki desarrolló para el ayuntamiento de la capital francesa un
modelo que describía de qué barrios venían las personas que cometen
robos violentos y dónde lo hacían. En gran parte eran del norte de la
ciudad y su campo de acción eran los Campos Elíseos, repletos de
turistas.
“Estos modelos muestran realidades que no son evidentes si uno mira sólo
las estadísticas y que pueden ayudar a calcular cómo será de efectiva
una u otra medida policial”, explica.
Desde 2007, el aeropuerto de Los Ángeles usa uno de estos modelos para
organizar controles sorpresa y prevenir ataques terroristas. El sistema
lo diseñó Milind Tambe, un profesor de informática de la Universidad del
Sur de California, basándose en la teoría de juegos. Hace un año recibió
un premio del Departamento de Policía del Aeropuerto de Los Ángeles por
el invento. “Está atrapando un montón de criminales”, comentaba un
sargento de la policía.
El programa se llama ARMOR. Lo único que tienen que hacer los policías
es apretar una tecla en la que pone “randomizar”. El sistema calcula las
variables y señala dónde y cuándo poner un control encubierto que sea
totalmente inesperado.
El programa comenzó como un juego en el que hay que intentar desbaratar
las intenciones de una persona que tiene un conocimiento detallado del
funcionamiento de la policía. Ahora lo financia el Departamento de
Interior, que quiere utilizarlo en otros cuerpos de policía federales.
“Muchos criminólogos creen que la oportunidad crea al ladrón y que el
crimen sigue pautas rutinarias”, comenta Brantingham.
“Los delitos suceden cuando los delincuentes encuentran un objetivo en
ausencia de policía”, detalla.
Su modelo, publicado en la revista PNAS, mezcla estas variables con el
ir y venir de los ciudadanos en un día normal. Una confluencia de
factores: una acera poco iluminada, un turista perdido, un coche
patrulla que se marcha y un delincuente en busca de víctima, deciden el
crimen. “Nuestro trabajo es el primero que ha modelado esta teoría
del crimen”, señala Brantingham.
Ha analizado datos policiales del LAPD recogidos durante 10 años para
situar las llamadas “zonas calientes del crimen”. Son barrios de Los
Ángeles donde se producen muchos delitos durante un periodo de tiempo.
Dependiendo de todos los factores mencionados y muchos otros, el sistema
también indica a las autoridades si una intervención policial continuada
erradicará el foco o simplemente lo desplazará a otras zonas de la
ciudad.
“Estos sistemas predictivos podrían cambiar la forma en la que
patrullamos“, explica a este diario Maggie Goodrich, Oficial Jefe de
Tecnología del LAPD. Brantingham ha desarrollado este y otros modelos
predictivos. Si consiguen los fondos necesarios, el LAPD comenzará a
probar las sugerencias de los algoritmos en las calles en uno o dos
años, señala Goodrich. “Hasta ahora, parece que las predicciones
matemáticas se pueden usar en muchos tipos de crímenes”, añade.
En España, un equipo de la Universidad Complutense (UCM) y la
Politécnica de Madrid (UPM) también trabaja en modelos similares, aunque
a menor escala, debido en parte a la escasa cooperación de la policía,
dicen los expertos.
Juan Carlos Nuño, del Departamento de Matemática Aplicada de la UPM,
señala que la policía española es aún muy reacia a facilitar datos sobre
crímenes para estos proyectos.
“No tienen la percepción de que les podamos ayudar a predecir dónde se
cometerán más delitos”, lamenta. “Hay personal muy bueno, pero los
proyectos no cuajan”. “Aún así, es un tema apasionante”, señala.
Uno de sus modelos, aún un prototipo teórico, es
capaz de determinar cuál es la estrategia menos costosa y más
disuasoria para combatir el crimen.
En otro trabajo calculó cuánto dinero había que
invertir en intervenciones policiales para alcanzar un nivel de
criminalidad “tolerable”. “Erradicarla está casi siempre fuera de las
posibilidades reales”, confiesa Miguel Ángel Herrero, del
Departamento de Matemática Aplicada de la UCM.
Ambos son colaboradores y publicarán los
resultados de este estudio en el European Journal of Applied Math.
La fuente de este material es Hadden
Security,
http://haddensecurity.wordpress.com
. Gracias Colegas!
Artículo publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/miscel/6095.htm