Desde
España, Rosa Montero presenta uno de esos aspectos de la inseguridad y
el delito del que no se habla
Cuando uno piensa en
muertes por el delito en España viene a la mente el atentado de
Atocha, o el terrorismo de ETA, que el año pasado dejo 20 muertos. No
se habla tanto de la violencia domestica, que en el mismo
lapso causó en España la muerte de 60 mujeres. Esto también se
llama barbarie.
La periodista española Rosa Montero (
www.rosa-montero.com ) , en
un artículo publicado en el diario Clarín (
www.clarin.com ) desnuda esta
faceta poco conocida de la inseguridad en España.
La violencia contra las mujeres españolas es menos noticia que un
coche-bomba, pero todos los años decenas de mujeres son asesinadas por
sus maridos.
Este es "un terror soterrado, que el entorno de las víctimas
silencia". No sólo se trata de horribles
asesinatos a puñetazos y patadas, que los hay y en abundancia, sino
que también abundan otras formas; a varias mujeres, por ejemplo, sus
maridos las han quemado vivas.
¿Porqué hay ahora más asesinatos de mujeres?
Probablemente, porque en la represiva sociedad española de antaño,
las esposas "malcasadas" se resignaban a su suerte, y eran apaleadas
sistemáticamente por sus maridos durante toda su vida. Ellas,
intentaban aguantar y no morirse. Conseguían sobrevivir luego de
una historia de costillas y mandíbulas rotas, de quemaduras producidas
por planchas o cigarrillos, de cabelleras arrancadas a tirones, de
ojos reventados a puñetazos.
De todo esto habla el médico forense español Miguel Angel Lorente, que
acaba de sacar un libro estremecedor titulado
"Mi marido me pega lo normal".
Esta frase tremenda se la dijo al Dr. Lorente una pobre chica con el
rostro deshecho y tumefacto.
Esto, la asunción del horror y la permisividad social hacia valores
patológicamente "machistas", y la aceptación pasiva de las víctimas,
hace que la barbarie se perpetúe.
En los últimos años, en cambio, las mujeres españolas han comenzado
a liberarse, y abandonan masivamente a sus torturadores. Es justamente
por esto que ellos las matan.
El 93% de las mujeres asesinadas estaban separándose de sus cónyuges.
Este precio es altísimo, y a sociedad española
no está respondiendo con agilidad legal suficiente a un flagelo que no
deja de aumentar.
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Ahora bien, estimado Colega:
en España comienza a haber estadísticas sobre este tema, y periodistas
valientes como Rosa Montero. Y por casa,
¿cómo andamos? |