La caridad bien entendida comienza por casa!
Que el estado NO actúa como
corresponde, que NO asume la “seguridad vial” como política de estado,
que NO educa a nuestros hijos en las escuelas para prevenir los
accidentes viales, que NO controla eficientemente el tránsito, que NO
otorga con la seriedad que merece las habilitaciones para los
conductores, ES CIERTO, en mayor o menor medida.
Sin embargo lo que NO hace el Estado, NO NOS DISCULPA de lo que
podemos hacer cada uno de nosotros. Y sin perjuicio de continuar
EXIGIENDO al estado el cumplimiento de su función, cada uno, desde su
“rol” puede y DEBE hacer algo para paliar los efectos de esta tremenda
enfermedad social y cultural que padecemos.
Cuando nosotros, los hoy adultos, éramos niños, jugábamos en la calle.
Hoy nuestros hijos y nietos “se juegan” la vida en la calle.
Mueren y se lesionan severamente muchos más de ellos por accidentes
viales que por HIV, cáncer, o cualquier otra causa. Y a muchos los
lastimamos nosotros mismos, con nuestra falta de conciencia de riesgo,
con nuestro “fatalismo”.
Es cierto que el “Estado” es la sociedad organizada, pero también es
cierto que cada uno de nosotros es la sociedad. Y algo podemos hacer.
Algunos dirán que es una gota de agua en el mar. Si, es verdad, pero
también es cierto que sin esa gota no es el mismo mar.
Por todo ello hemos sumado a nuestro conocimiento profesional y técnico
como miembros del ISEV, nuestra preocupación como integrantes simples de
la sociedad y nuestro desasosiego como personas de familias en riesgo,
para convocar a cada uno, en su “jurisdicción natural” a reflexionar y
actuar, para forzar “los malos hábitos” que poseemos por nuestra falta
de educación en el comportamiento social del tránsito.
Hemos seleccionado algunas premisas y conductas que han
probado sobradamente su eficiencia en otras sociedades para mejorar la
calidad de vida en la vía pública, y por sobretodo, incrementar las
posibilidades de sobrevida ante el accidente.
Hay muchas otras, desde ya. No pretendemos discutirlo. Si Ud, las conoce
o las considera más importantes que algunas de las que exponemos,
APLIQUELAS también.
Las que proponemos son muy pocas, pero su aplicación generalizada
resulta un excelente primer paso y el cambio paulatino de “nuestra
actitud” frente al problema, lo que no es poco.
COMO PEATÓN:
Oblíguese a cruzar siempre por las esquinas,
mirando el tránsito circulante. Imagine a la calzada como un enorme foso
o abismo y a la senda peatonal o a la prolongación ideal de la vereda en
la esquina como “puentes”.
COMO PASAJERO:
USE el instrumento de seguridad personal previsto
para el tipo de vehículo (cinturón de seguridad en autos y taxis y el
casco en motos y ciclomotores).
Evite en la medida de lo posible viajar en vehículos que no los posean.
Imagine que a 40 km/h Ud. está caminando por una cornisa de un tercer
piso. Si se cae el impacto sería igual al del choque de su vehículo.
COMO CONDUCTOR (Considere que Ud. es el que aporta el Riesgo)
No permita que nadie viaje en su vehículo sin
colocarse el instrumento de seguridad (cinturón o casco según
corresponda)
Controle siempre la velocidad a la que se desplaza y modérela en áreas
urbanas.
Piense que a partir de los 100 kms/h en un impacto su vida y la de los
que lo acompañan “está echada a la suerte…”, aún con cinturón y airbag.
Respete y PROTEJA siempre al peatón y ciclista, aún cuando se equivoque
al actuar.
Imagine en ellos a sus seres queridos. Es muy probable que ellos
enfrenten esa situación cotidianamente.
COMO USUARIO (en cualquier rol)
Sea cortés y suponga siempre el “error” antes que
la “mala intención” en el comportamiento del otro. ¿Acaso Ud. nunca se
equivoca?
Mire siempre más allá de “la punta de su nariz”
Transitar es una actividad compleja y de muchos actores. No son sólo Ud.
y quien lo precede. Observe todas las circunstancias y anticípese a los
problemas.
Le pedimos que reflexione sobre estas premisas
y conductas que le proponemos.
Si las comparte, aplíquelas (no será fácil, años de malas costumbres
conspiran contra ellas) y trasmítalas .
Estas reflexiones, que compartimos, nos fueron
enviadas por el ISEV, Instituto de Seguridad y Educación Vial,
www.isev.com.ar
. Gracias, Colegas!