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Por
Jorge Francisco Robinson Rodríguez
El conflicto como un fenómeno natural es parte de la vida diaria
escolar; existe en las aulas, en los patios, en los corredores, entre
los alumnos, entre los maestros etc. Sin duda, es un hecho básico de
la vida, un suceso potencialmente positivo y una oportunidad constante
para aprender.
Hacerse cargo del aprendizaje que se da a partir de los conflictos que
nos rodean, es una responsabilidad importante y crucial de todos los
educadores.
Así pues, dentro del formato de una escuela pacífica, tanto docentes,
padres de familia, como estudiantes, comparten la responsabilidad de
crear una comunidad escolar donde todos se sientan seguros, valorados
y puedan aprender.
Cualidades de una escuela pacífica
1. Cooperación. Los niños aprenden a trabajar juntos y a
confiar el uno en el otro, ayudarse y compartir.
2.
Comunicación. Los niños aprenden a observar atentamente. Comunicar
con precisión y escuchar con sensibilidad.
3.
Tolerancia. Los niños aprenden a respetar y valorar las
diferencias entre la gente y a comprender el prejuicio y cómo
funciona.
4.
Expresión emotiva positiva. Los niños aprenden autocontrol y a
expresar sus sentimientos, particularmente la ira y la frustración, de
manera que no sean agresivas o destructivas.
5.
Resolución de conflictos. Los niños adquieren la capacidad
necesaria para responder en forma creativa al conflicto en el contexto
de una comunidad que les da apoyo y cariño.
Objetivos de una escuela pacífica
La escuela se convierte en un medio más pacífico y productivo en el
que los estudiantes y los docentes juntos pueden centrar su atención
en la cuestión real de aprender y divertirse.
Los estudiantes desarrollan a través de los conceptos y principios del
trabajo cooperativo y la resolución de conflictos, actitudes y
capacidades generalizables que les permitirán, para cuando sean
adultos, cooperar con los demás en la resolución constructiva de los
inevitables conflictos que se darán entre y dentro de naciones, grupos
étnicos, comunidades y familias.
El tema dominante en una escuela pacífica, que abarca la interacción
entre los niños, entre los niños y los adultos y entre los adultos, es
valorar la dignidad humana y la autoestima, basando su filosofía
primordialmente en la enseñanza de la no-violencia, la compasión, la
confianza, la equidad, la cooperación, el respeto y la tolerancia.
Para construir tales cimientos en nuestras escuelas, todos los
individuos deben de entender sus derechos humanos, respetar esos
derechos para sí y para los otros y aprender a ejercitar sus derechos,
sin infringir los derechos de los demás.
Resolución Creativa de Conflictos en las
Escuelas
Los aspectos teóricos y prácticos de la resolución de conflictos se
construyen a partir de valores, creencias, actitudes y técnicas
básicas. Del mismo modo que un edificio no puede sostenerse sin un
cimiento firme, no es posible lograr la entrega y la calidad de la
enseñanza de la resolución de conflictos sin una orientación hacia la
tolerancia, la cooperación y la colaboración junto con técnicas de
comunicación y de pensamiento que faciliten y no impidan los procesos
de resolución de conflictos.
La resolución creativa de los conflictos enseña técnicas que sustentan
un ámbito de aprendizaje cooperativo: comunicación interpersonal,
responsabilidad y análisis, a decir de varios autores, hay evidencia
sustanciales que demuestran el valor del aprendizaje cooperativo. En
los alumnos que participan en actividades de aprendizaje cooperativo
se desarrollan actitudes de compromiso, de ayuda y de preocupación por
los demás, pese a las diferencias de capacidad, sexo, etnia, y otras.
El aprendizaje cooperativo también parece vinculado con una mayor
autoestima, actitudes positivas hacia la escuela y el desarrollo de
capacidades al adoptar nuevas perspectivas, reconocer los sentimientos
de los demás y colaborar. Los elementos del aprendizaje cooperativo
incluyen la aceptación de la interdependencia, tiempo sustancial
dedicado a la interacción, la responsabilidad individual, aptitudes
interpersonales, aptitudes grupales y técnicas de evaluación y
análisis.
En su libro Creative Conflict Resolution, William
Kreidler, un reconocido experto en programas de resolución de
conflictos para escuelas, plantea su convicción de que los " adultos y
los niños pueden aprender a resolver conflictos en forma creativa y
constructiva, de maneras que enriquecen tanto el aprendizaje como las
relaciones interpersonales".
Agrega que " los maestros son capaces de manejar el conflicto
efectivamente", que se les puede confiar que tomen las decisiones más
importante en relación sus propias clases. Finalmente, identifica la
necesidad de información práctica y estrategias apropiadas que se
hayan demostrado efectivas en una variedad de ámbitos y para distintos
niveles de desarrollo y de grado. Kreidler, señala que
los docentes están en una posición única no solo para ver los efectos
de la violencia en los niños y su conducta, sino también para hacer
algo al respecto, enseñando técnicas para la gestión de la paz.
Para concluir, podemos afirmar, que actuando
y enseñando las ideas y los ideales de la resolución de conflictos
entre todos los que conformamos la comunidad educativa, podremos
contribuir a la reducción de la violencia en nuestra sociedad y a la
creación de aulas pacíficas para las generaciones futuras.
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Fuente: Kathry Girard y Susan J Koch " Conflict Resolution in the
Schools" (1996)
Bidine, Crawford y Schrump " Creating the Peaceful School" ( 1994)
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El Lic. Jorge Francisco
Robinson Rodríguez es Coordinador de Seguridad Escolar de la SEC,
Secretaria de Educación y Cultura del Estado de Sonora, México (
robinson_sec@hotmail.com ). Gracias
Jorge!
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