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Nuestra “malicia indígena” no es suficiente

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Otro material para la polémica: ¿Usted está de acuerdo con el autor?

Por Rubén González Calderón


Con agrado he visto en varios artículos de seguridad, el buen nombre que tiene el personal de seguridad colombiano a nivel mundial, de tal forma que se está exportando con mucho éxito; y nada es más satisfactorio que escuchar el nombre de nuestro país para temas diferentes a terrorismo y narcotráfico.

Sólo me asalta una gran duda y más que duda temor, porque si bien es cierto que nuestra llamada malicia indígena en aspectos de seguridad, sobre todo en el extranjero, es una gran ventaja, pero no podemos creernos que con nuestra malicia podemos ser buenos en seguridad; y es que cuando nos catalogan de buenos, de pronto se nos olvida ser excelente, y en el campo de la seguridad privada difícilmente pueden caber términos medios.
Los hechos históricos en todos los campos en nuestro país nos recuerda que cuando estamos en un buen momento nos relajamos y nos estancamos, por citar solo un caso, el recordado cinco cero de nuestra selección contra Argentina, que es solo eso, porque a partir de ese momento nunca volvimos a ser el mismo equipo.

Si bien es cierto Colombia es uno de los países latinoamericanos bien estructurados en cuanto seguridad privada, y están muy bien reglamentadas las empresas prestadoras de servicios, los departamentos de seguridad y las instituciones capacitadoras, aún no se tiene una conciencia generalizada de la importancia de la capacitación de excelencia que se debe recibir en este campo para poder generar una cultura de seguridad, que nos permita minimizar al máximo las probabilidades de daño en todos los aspectos.

Desde este punto de vista, empíricamente somos muy buenos en seguridad en el campo operativo, pero en la parte de fundamentación administrativa, procedimientos, procesos, planeación y gestión, hay mucho campo por recorrer, pues las capacitaciones obligatorias en el campo de la seguridad privada no ha cumplido con las expectativas de formación profesional creadas por nuestro gobierno.

A diario vemos hechos tristes y fatales que ocurren por fallas en los diferentes sistemas de seguridad; simplemente porque no hemos asimilado nuestras funciones dentro de un modo de vida en la seguridad, en la cual debemos capacitarnos día a día; y es que exigimos capacitación a nivel operativo, pero a nivel de mandos medios y altos qué se exige?

Más grave aún si se exige en donde se capacitan, pues sólo una ínfima parte de las escuelas autorizadas para capacitar en seguridad privada traspasan el umbral del curso de 50 horas; lo que índica que un sector en constante crecimiento como el de la seguridad privada se puede ver afectado por la falta de mano de obra calificada debido a que las instituciones educativas no crecen al mismo ritmo, y hay que decirlo, los llamados jefes de seguridad o jefes de operaciones aún creen que con el tiempo de experiencia en fuerzas militares, de policía e incluso en la misma seguridad privada, lo saben todo y no necesitan capacitarse más.

Entonces dónde van a quedar la excelencia y la calidad tipo exportación?

Aún estamos a tiempo de generar una verdadera cultura de seguridad que traspase fronteras e intercambie conocimientos para una mayor prevención, pues no se pueden seguir cometiendo los mismos errores día a día en seguridad y quedarnos insensibles ante los hechos, y no tomar los correctivos.

Seguro estoy que podemos exportar capacitación, servicios de vigilancia y todo lo demás relacionado con la seguridad privada, porque nuestra capacidad nos da para eso y mucho más, pero antes debemos empezar por organizar nuestra casa, y mientras los gerentes y dueños de las empresas sigan pensando en el problema de programar turnos a sus personal para capacitarlos, difícilmente estas empresas sobrevivirán a la competencia con multinacionales que ya están en nuestro país y las que aún faltan por llegar.

Por eso las instituciones no nos podemos cansar de insistir para tratar de aumentar el nivel educativo del personal de seguridad en todas las áreas hasta llevarlos al grado profesional. Sólo así, cuando sus empresas desaparezcan por inoperantes, podrán estar preparados para presentar su hoja de vida a las grandes empresas que llegan con unas requisiciones mucho más altas a nuestros estándares.

Y para no ir más allá, incluso las llamadas grandes empresas de seguridad, se les ve a diario cometer errores básicos en sus sistemas, y más aún no atacan las causas si no que siempre se buscan culpables. Esto, como es obvio, siempre recae sobre el personal operativo, el cual se procede únicamente a su despido, si es que aún está con vida para poder tomar esa acción, pues hay muchas hojas de vida en la lista de espera.

¿Quién capacita a los gerentes de estas empresas, a su personal administrativo, a toda su staff?

¿Será que tienen la más mínima idea de seguridad privada?
Es de cuestionar, cuando a un escolta le dan un revólver con una carga y muchas veces sin munición extra, y si se le dan no le suministran un cargador rápido; todo esto por sistema de costos empresariales, y aún más le asignan la labor de organizar un esquema de protección con otra persona para un personaje de la vida pública, ¿será esto un esquema de seguridad?

¿Somos concientes de los errores que a diario cometemos y qué estamos haciendo?

Creo que es hora de que todos desaprendamos un poco, nos capacitemos a conciencia y pensemos ¿qué hemos hecho por la seguridad? ¿Qué hemos hecho para superar nuestros conocimientos?
¿Será que todavía existen personas que ven la seguridad como la forma de protegerse de robos o asesinatos? ¿Será que se puede hablar en todas las empresas de seguridad integral?

Como decía un ex presidente de Estados Unidos, no hay nada más difícil que gobernar un pueblo sin educación; esta frase deberíamos retomarla todos los que estamos involucrados en Seguridad Privada y aumentarle algo:
No hay nada más difícil que administrar personal de seguridad sin capacitación, pero aún más difícil es si yo no la tengo.
 

El autor de esta nota, Rubén González Calderón ( rugonza@coldecon.net.co ), Administrador de Empresas, es Director General Academia Técnica en Seguridad Privada AFIS Ltda de Cali, Colombia. Gracias Ruben!

 

   

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