El hombre, lobo del hombre
El problema de
la “seguridad” desde el punto de vista de la biologia
Por Marcelo
Rodriguez
Obsesionado por la “seguridad”, un biólogo estadounidense estudió lo que
hacen algunos animales para librarse de la amenaza de sus predadores
(aunque parezca obvio, diremos de otras especies) y asegura que hay que
prestarles atención: algunas parecen más ingeniosas y hasta más
progresistas que el hombre.
El concepto fundamental con que trabaja Daniel T. Blumstein,
especializado en ecología del comportamiento, es que cada especie
animal tiene patrones de conducta para administrar su tiempo y su
energía y que, a lo largo del tiempo evolutivo –de las
generaciones–, aquellos que se manejan con pautas más adecuadas al
medio logran hacer perdurar, y los que no, se extinguen.
Desde esta óptica serán los comportamientos más “costosos” los
desfavorecidos por la selección natural y el concepto darwiniano de la
supervivencia del más apto se vuelve más específico: la supervivencia
del mejor administrador.
Bajo esta premisa, Blumstein, vicetitular del Departamento de Ecología y
Biología Evolucionista de la Universidad de California, en Los Angeles,
presentó en el último encuentro anual de la Asociación Estadounidense
para el Avance de la Ciencia (AAAS), realizado este año en Chicago, lo
que consideró su aporte para mejorar los conceptos humanos de seguridad,
basado la observación de las especies vivas que, a su entender, mejor
minimizan los riesgos a los que los someten sus predadores naturales.
DOS ACLARACIONES PREVIAS
La primera: Blumstein no es un sociobiólogo. No hay en este trabajo suyo
una reducción de lo humano a su carácter biológico, ni pretende salvar
la distancia entre nuestro ser animal y la complejidad de la cultura
interpretando las relaciones sociales como adaptaciones “naturales” para
resolver las necesidades básicas, y no pone a la “seguridad” como
necesidad biológica.
Tampoco podría hacerlo si quisiera, y aquí viene la segunda aclaración.
La propuesta de Blumstein en su reciente conferencia “Living with
predators: lessons from behavioral ecology for security (Vivir con
predadores: lecciones a partir de una ecología comportamental en torno
de la seguridad, AAAS, 2009) es abstraer conceptos obtenidos de la
observación y el análisis de otras especies para aplicarlos; según sus
propias palabras: “Para manejar amenazas terroristas, tratar con
insurgencias, tanto como para el control de los actuales desafíos en
bioseguridad”. Los otros animales estudiados se defienden de otras
especies; el hombre, en este esquema, no. ¿Había que aclararlo?
LA FALACIA DEL “RIESGO CERO”
Blumstein plantea que siempre se vive con algún grado de riesgo y
que, en todo caso, de lo que se trata es de minimizarlo. La
permanente disyuntiva de los pequeños roedores de los bosques, tan
codiciados por las especies carnívoras de mayor tamaño, es salir de sus
madrigueras a buscar alimento o quedarse seguros escondidos en ellas,
pero expuestos a morirse de hambre. Por si fuera poco, el encierro
minimiza también la posibilidad de tener relaciones sexuales, lo que
disminuye sus chances de procrear.
Pues bien, ante la disyuntiva entre guardarse y salir a buscar alimento
y pareja, en los modelos teóricos –el ejemplo que da Blumstein se
refiere concretamente a marmotas– terminan teniendo más éxito los
individuos más conservadores de la especie, es decir que las marmotas
que pasan el doble del tiempo óptimo en su escondrijo proliferan más que
las que pasan sólo la mitad del tiempo óptimo. De ahí el consejo de
“ante la duda, más vale sobreestimar el riesgo”.
SONRIA, LO ESTAMOS FILMANDO
¿Qué actitud es la correcta al ir a retirar plata de un cajero? ¿Moverse
lo más rápido posible sin pararse a mirar atrás ni a los costados o
mantenerse más tiempo vigilante y alerta (es decir, expuesto)? Acá el
biólogo no se juega por ninguna opción, porque hay tantos animales que
usan la primera estrategia como la segunda.
Pero una estrategia a tener en cuenta sería la de la ardilla terrestre
californiana (Spermophilus beecheyi), que calienta cuatro grados
Fahrenheit su cola al percibir la presencia de una serpiente de
cascabel. Esta última se distingue del resto de los ofidios por su vista
sensible a la luz infrarroja, que le permite “ver” el calor. Pero como
cazadora, la cascabel necesita sorprender a su presa, con lo que si sabe
que ha sido vista, desiste del ataque. El mecanismo de la ardilla es más
eficiente aún: no se le calienta la cola en presencia de otro tipo de
víbora que no sea la cascabel: no le serviría para decirle “te estoy
viendo”.
EL CUENTO DE PEDRO Y EL LOBO
Nelly La Nerviosa y Lucy La Tranquila son de la misma especie pero
tienen, como sus nombres lo indican, conductas muy diferentes entre sí.
Por ejemplo, cuando Lucy da la señal de alarma a sus congéneres, ellos
saben que hay un predador cerca. Pero Nelly da señal de alarma cuando ve
un halcón, cuando se mueve un arbusto o cuando se cae una hoja: por eso
nadie le cree.
Entre los animales, eso pasa, y mucho. Según Blumstein, no sólo hay
especies que descartan las alarmas dadas por individuos considerados “no
confiables”, sino que hasta hay comunidades donde se concede el
beneficio de la duda a los individuos confiables que alguna vez cometen
un error aislado.
UN ABANICO DE RESPUESTAS
Si la naturaleza es diversidad, ¿por qué ser hostiles a este concepto?
La evolución de las especies, asegura Blumstein, ofrece una plétora de
ejemplos de respuestas diferentes frente a similares situaciones de
riesgo, y todas ellas son igualmente exitosas, según lo prueba su propia
existencia en diferentes especies, testeada por la selección natural.
Mejor que crear departamentos específicos para combatir una supuesta
amenaza, dice Blumstein, es proveer a los sistemas existentes de
elementos capaces de hacer frente a tal amenaza como parte general de
sus funciones. Eso - supone - redundaría en beneficios generales, porque
tener mejores hospitales, por ejemplo, reportaría beneficios aunque
nunca haya una guerra bacteriológica (bueno, éste es el ejemplo concreto
que da el investigador estadounidense).
NO VIVIR A LA DEFENSIVA
La definición de información como todo aquello capaz de reducir la
incertidumbre está muy en boga actualmente en los modelos organizativos,
pero lo inventaron los peces. Bajo ese patrón parecerían actuar especies
como el guppy o pez millón (Poecilla reticulata), la especie que ayudó a
los científicos a descubrir que también los peces tienen menopausia (las
hembras guppies, según determinó el biólogo David Reznick, de Riverside,
viven mucho tiempo después de perder la capacidad de poner huevos, cosa
que hasta entonces se pensaba que no sucedía en los peces).
Estos pececitos sólo huyen de predadores que están cazando y tienen
la habilidad de constatar si su potencial atacante está en actitud de
caza o no, porque la acción de huir de un predador que no está en
actitud de caza (o sea, que no representa un peligro inmediato)
es demasiado costosa y poco productiva.
Reducir la incertidumbre, en consecuencia, sería una buena forma de
evitar acciones demasiado costosas. Y la selección natural no suele
ser demasiado benévola con las especies que tienen por costumbre
esforzarse inutilmente.
Hay especies vegetales que van un poco más allá aún y eliminan toda
actitud de defensa en situaciones en las que han aprendido que no les
representan ningún riesgo. Eso les permite potenciar otras actividades
–buscar comida o reproducirse, por ejemplo– para las cuales estar a la
defensiva es un impedimento.
También es habitual que ante una amenaza que nunca
se concreta se produzca un efecto de acostumbramiento, es decir, un
decaimiento de las respuestas defensivas. Si pasa en todas las especies
animales, ¿por qué no va a suceder en el hombre?.
¿Cuánto de biología y cuánto de ideología habrá en
esta cuestión de establecer entre individuos de una misma especie la
relación entre presa y predador, que en la naturaleza se da entre
especies diferentes?
Y en esto de asumir que “otros” serían nuestros “predadores naturales”,
que se hable del otro como si se tratase de una especie diferente es un
hecho cuya gravedad no se puede pasar por alto.
Tomamos este articulo, de
autoría de Marcelo Rodriguez, del web site de Página 12, en
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-2124-2009-04-12.html
. Gracias, Marcelo y Colegas de Pagina 12!
Este
artículo ha sido publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/reflex/8105.htm