Hablando de competitividad:
Las prácticas de las policías adicionales o complementarias
dañan a la industria de la seguridad privada
Por Fermín Crisóstomo (*)
A propósito de la propuesta de reforma, para combatir monopolios,
oligopolios y prácticas anticompetitivas, que envió el presidente
Felipe Calderón a la Cámara de Diputados, Salomón Presburger Slovik,
presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de México (Concamin),
comentó: “ya que pase esta, tendremos que entrar a evaluar las
prácticas monopólicas del Estado, y ver cuáles prácticas que están
reservadas al Estado deben de seguir o cuáles nos están restando
competitividad también”. (El Universal, Martes 06 de abril de 2010).
Nadie como la industria de seguridad privada comprende esa
afirmación, por el daño que le ocasionan las, al menos irregulares,
prácticas de negocios de las policías complementarias.
Viene a colación comentar la nota publicada en El Universal, el Jueves
08 de abril de 2010, donde se hace referencia a algunas afirmaciones
del titular del Órgano Superior de Fiscalización del estado de México,
Fernando Valente Baz, quién afirma que el CUSAEM (Cuerpos de Seguridad
Auxiliares del estado de México), legalmente, no es una empresa
pública, sino una empresa privada.
Al respecto, el diputado Carlos Madrazo Limón manifestó que la
Secretaría de Seguridad Pública (SSP), a través del oficio SSP/SEIP/0098/2010,
informó que el CUSAEM no está dada de alta como un ente privado, por
ser considerada parte de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE),
adscrita a la Secretaría General de Gobierno estatal.
El auditor, Valente Baz, asegura que los empleados del CUSAEM trabajan
como personas adscritas a una empresa privada, pues no aparecen en
registros del ISSEMyM, ni en la nómina del gobierno del Estado.
Por su parte, el diputado Madrazo Limón aseguró que tampoco hay
registro del CUSAEM en la Secretaria de Hacienda ni en el Instituto
Mexicano del Seguro Social (IMSS) y que las armas y uniformes que usan
los policías del CUSAEM, son proporcionados por el gobierno estatal.
Mientras el Auditor dice no tener facultades
sobre una empresa privada, el diputado exige que rinda cuentas por
considerarla pública; en tanto se ponen de acuerdo, la industria de la
seguridad privada resiente los efectos de esas perversiones. ¿Cómo
competir con organizaciones que utilizan, gratuitamente, armamento y
equipo del Estado, que no tienen que responder por sus ingresos ante
Hacienda, ni tienen que hacer aportaciones de seguridad social?
Indudablemente, la propuesta del presidente Calderón contribuirá a
mejorar la competitividad del país; no obstante, dicha mejora pasa por
las prácticas comerciales de organizaciones públicas y cuasipúblicas.
(*)
Fermín Crisóstomo dirige la Seguriteca de México,
www.seguriteca.com.mx .
¡Gracias!
Material
publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/reflex/8119.htm