Los valores humanistas necesarios
para dirigir personas
La necesidad de
contar con una fuerza de trabajo más competitiva y productiva hace que
cobren vigencia valores humanistas como la confianza, la libertad, la
ética y el respeto por el individuo.
El comportamiento, los intereses y las actitudes de las personas,
aunque a veces no se acepte concientemente, son producto de una
"recolección" en el trayecto de sus vidas, de modelos o paradigmas que
han ejercido o ejercen gran influencia en el desarrollo de su
personalidad. El encontrarnos administrando personas, nos obliga a
reconocer esta característica humana y sacarle el mejor provecho
posible.
Hablan así de Ray Kroc, genio revolucionario de las franquicias de la
cadena de restaurantes Mc Donald's: "Él practicaba lo que predicaba,
sentíamos vergüenza al llegar con él a uno de los restaurantes porque
se bajaba del automóvil y empezaba a recoger basura. Eso demostraba a
todos que si limpiar no es un oficio "demasiado bajo" para el jefe,
tampoco debería serlo para ninguna otra persona".
Ninguna de nuestras prácticas para dirigir el comportamiento de los
trabajadores surtiría el efecto deseado si mostráramos contradicción
con lo que predicamos. Por ejemplo, como podemos esperar que nuestros
trabajadores acepten de buena gana usar el casco de protección sin
usarlo nosotros. Por todo lado encontramos jefes que exigen
cumplimiento a sus reglas, siendo ellos los primeros en incumplirlas.
Hay que actuar y comportarse coherentemente.
Si lo que nos proponemos es orientar comportamientos
adecuados debemos empezar con nosotros mismos, así, nuestras
características personales, las cuales tendrán que estar ligadas
obviamente a conceptos tales como ética, moral, honestidad, humildad,
etc. deberían promover e incentivar el ejemplo.
Reconocer nuestros errores sin temor a la crítica nos hará no
sólo modestos sino también honestos y estaremos ilustrando con el
ejemplo que los errores no se deben ocultar sino que de los cuales
debemos aprender buscándoles la solución más adecuada. El beneficio
eventual será que nuestros seguidores nos ahorrarán tiempo tratando de
descubrirles sus errores y terminarán siendo sus propios supervisores.
Hay que comprender que todas las personas tienen la necesidad de errar
y aprender de ello.
Lograr el respeto de nuestros trabajadores y de las personas
que nos rodean es una tarea ardua y se da cotidianamente a través de
nuestra autenticidad demostrando un genuino interés por el trabajo y
haciendo sentir la trascendencia de nuestra labor.
Que frustrante sería para quien tiene la oportunidad de dirigir
personas y forjar futuros la desaproveche o la subestime dejando de
representar el gran papel que le fue encomendado.
Miguel Ángel Cornejo dice:
"El líder empresarial, a través de su organización, tiene la gran
oportunidad de realizar arquitectura social, pues su empresa
representa un reducto de libertad en el cual puede instaurar valores
que le permitan contribuir para que algo mejore y trascender a su
tiempo viviendo por siempre en la memoria universal de los que
heredaron un mundo superior".