Para no seguir retrocediendo,
nuestros países deben invertir más en ciencia y tecnología… y es un
tema de voluntad política
Por Andrés Oppenheimer
MIAMI.- Mientras China lanzaba la semana pasada su segunda nave
espacial tripulada, un grupo de diplomáticos latinoamericanos se
reunía en Washington en un esfuerzo por terminar con el estancamiento
de la región en ciencia y tecnología. ¡Enhorabuena!
"No hay motivo por el cual América latina no pueda estar haciendo
lo mismo que los chinos", me dijo Alice Abreu, la directora de
Educación, Ciencia y Tecnología de la Organización de Estados
Americanos (OEA), donde se realizó el encuentro. "Es un tema de
voluntad política".
En las últimas semanas, han salido a la luz varios estudios que
revelan un dramático retraso de América latina respecto de China,
India y los países de la ex Europa del Este en investigación y
desarrollo.
Los informes señalan que apenas el 1 % de la inversión
mundial en investigación y desarrollo se dirige a los países
latinoamericanos.
Esta es una mala noticia para la región, porque sin investigación
los países no pueden producir bienes de mayor valor agregado, que
pueden ser exportados al resto del mundo a precios más altos. A menos
que América latina entre en la carrera de la innovación, la mayoría de
sus países estarán condenados a seguir exportando materias primas.
La semana pasada, los diplomáticos latinoamericanos y estadounidenses
que se reunieron en la OEA para redactar el borrador de la próxima
Cumbre de las Américas en la Argentina, el 4 y 5 de noviembre,
acordaron recomendar que se declare a la ciencia, tecnología,
ingeniería e innovación como "el impulso principal" del desarrollo
económico en la región.
En la cumbre, el presidente George W. Bush y sus pares
de América latina acordarán formas concretas para aumentar la
capacidad de investigación de la región, según afirmaron varios
funcionarios.
Las últimas cifras son alarmantes:
Del total del monto de la inversión mundial en investigación y
desarrollo, el 42% va a los Estados Unidos y Canadá, el 28%
a Europa, el 27% a los países asiáticos, y sólo el 1% a
América latina, según la Red Iberoamericana de Indicadores de
Ciencia y Tecnología (Ricyt).
Mientras Israel gasta el 5% de su producto bruto en investigación y
desarrollo, Japón gasta más del 3%; los Estados Unidos, cerca del 3%;
Corea del Sur, el 2,5%; China, el 1,2%, y la India, cerca del 1%.
El promedio de América latina es del 0,5%, según el Programa de
Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD).
Brasil, el país de América latina que lleva la delantera en la
materia, invierte cerca del 1% de su producto bruto en
investigación y desarrollo, mientras que Chile invierte el 0,5%;
México, la Argentina y Venezuela, el 0,4% cada uno, y Colombia,
Ecuador y Perú, el 0,1% cada uno, según el PNUD.
Aunque las corporaciones multinacionales han más que duplicado sus
inversiones en plantas de investigación y desarrollo en países en
desarrollo en la última década, de US$ 30.000 millones en 1993 a US$
67.000 millones en 2003, la mayor parte de su actividad se desarrolla
en Asia del Este, India y Europa del Este, según la Conferencia de las
Naciones Unidas en Comercio y Desarrollo (Unctad).
América latina se está quedando atrás porque no logra atraer
inversiones privadas en investigación, según muestran los
estudios.
Cerca del 70% de las investigaciones hechas en México y la
Argentina están financiadas por el gobierno, mientras que el
porcentaje es de menos del 35% en Estados Unidos; el 25% en Corea del
Sur, y el 18% en Japón.
Hay un consenso cada vez más generalizado en que la forma de aumentar
la investigación y el desarrollo en América latina no consiste en que
los gobiernos gasten más, sino en que creen las condiciones para
mayores inversiones privadas en plantas para investigación.
Entre otras cosas, los países necesitan respetar derechos de propiedad
intelectual y hacer que sus sistemas universitarios estén en sintonía
con el sector privado.
"Si uno mira los países que más invierten en ciencia y tecnología, la
mayor parte del dinero viene del sector privado´´, me dijo el
coordinador del Ricyt, Mario Albornoz, desde la Argentina.
Incluso en China, dictadura comunista, la mayor parte de la
inversión en investigación viene de corporaciones multinacionales.
Conclusión: los presidentes latinoamericanos podrían dedicarse a
buscar nuevas formas de atraer inversiones en investigación cuando se
encuentren en la Argentina.
Y Bush podría hacer una gran contribución a la
región fomentando intercambios académicos y estudiantiles, en lugar de
obstaculizarlos a través de absurdas trabas consulares a las visas de
entrada a Estados Unidos.
Artículo tomado del excelente sitio Web
www.lanacion.com .
Gracias, Andrés y Colegas de La Nacion!
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