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Por medio de la capacitación, se busca mejorar
conocimientos, habilidades, actitudes y conductas e las personas en sus
puestos de trabajo
Por
Edgardo Frigo
Hay muchas formas de dar capacitación. La más conocida son los cursos
tradicionales; puede hacerse rotación en los puestos de trabajo, estudio
de casos, asignación a proyectos especiales, la discusión de problemas y
alternativas, role playing, etc. Pero ¿para qué se hace todo esto?
HABILIDADES, ACTITUDES Y CONDUCTAS
Por medio de la capacitación, se busca mejorar conocimientos,
habilidades, actitudes y conductas e las personas en sus puestos de
trabajo.
- HABILIDAD es la facilidad para realizar una tarea con cierta
eficiencia, empleando el mínimo de recursos y de tiempo.
- ACTITUDES son los marcos de referencia, generalmente emocionales, a
través de los cuales juzgamos la realidad, y condicionamos nuestra
conducta, predisposiciones para actuar, criterios de juicio.
- CONDUCTA es la forma de actuar y de relacionarse con los demás; aquí
no se evalúan las causas de las conductas. Se busca modificar conductas
ante situaciones concretas.
PAUTAS PARA LA CAPACITACIÓN
Si se busca mejorar conocimientos y habilidades, la transmisión de
conocimientos debe tener ciertas pautas:
- Es organizada y uniforme; no existe la "libertad de
cátedra". Se trata de evitar contradicciones, y distintas
interpretaciones de los temas entre los capacitadores.
- Es planificada; debe responder a las necesidades de la empresa,
y ser aplicable al trabajo, respondiendo a un plan lo más concreto
posible. Debe estar referida al objetivo que se persigue en la carrera o
desempeño del trabajador.
- Es evaluable; debe tener un objetivo evaluable laboralmente, al
que llamamos meta operativa. El asistente a una acción de capacitación,
al final de la misma, debe ser capaz de hacer algo. Ese algo debe estar
establecido antes de comenzar la acción, y debe ser medible.
- Es aplicable en el trabajo. De otro modo, es una acción
cultural o de apoyo a educación del personal, no capacitación.
Una meta deseable es que los capacitadores pertenezcan a la empresa.
Esto permite que puedan acompañar el cambio, y generarlo.
No solo deben ser personal jerárquico de la organización. Deben
incorporarse como entrenadores a todas las personas que tengan
conocimientos, experiencias o habilidades que puedan ser compartidas,
para lo cual pueden usar tiempo completo, parcial u ocasional. Los
entrenadores internos ahorran dinero, se mejora la motivación, y
disminuyen los índices de rotación de personal.
ENTRENANDO FUERA DE CASA
Hoy la capacitación va más allá de la propia empresa; se vuelve
crecientemente necesario entrenar a distribuidores, vendedores y
usuarios sobre el uso de los bienes o servicios provistos por la
empresa. Además, puede usarse como poderosa herramienta de marketing.
Con frecuencia es aconsejable que el
entrenamiento de los instructores se haga fuera de la propia empresa.
Esto les permitirá ganar una perspectiva más amplia, y aprovechar la
experiencia de instituciones especializadas en el tema para volverse más
eficaces en la consecución del logro específico: mejorar las
habilidades, las actitudes y las conductas de los colaboradores en sus
puestos de trabajo.
El autor, Prof. Edgardo
Frigo (
efrigo@mr.com.ar ,
www.forodeseguridad.com/frigo.htm
), coordina este Foro de Profesionales
Latinoamericanos de Seguridad; es Director Académico de la Federación
Panamericana de Seguridad Privada, y experto en capacitación.
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