¿Qué hay que hacer
para motivar a la gente?
¿Cómo tener
una organización de gente motivada?
Por
Julio Marolla
El aprendizaje en las instituciones laborales es un proceso complejo,
que se produce en varios niveles simultáneamente. Acotaremos aquí
sistemáticamente algunas de sus principales manifestaciones, que
constituyen los puntos de apoyo articulares en que se despliega el
trabajo del operador que actúa guiado por la estrategia de desarrollo
de las instituciones.
Quizá el primer asunto es cómo analizar las influencias que cada
organización, a través de sus determinantes culturales, estructurales
y dinámicos, imprime a los procesos de aprendizaje formal e informal.
Los aprendizajes informales
Desde los primeros contactos que una persona establece con una
institución o sus representantes, comienza a recibir información sobre
lo que aquella espera que haga o diga, y de la forma en que esto debe
realizarse.
Esta información, acompañada de diversos matices afectivos, va
estructurando por un lado "patterns" de comportamiento y, por
sedimentación, un resultado intrapsíquico, al que hemos llamado
"imagen institucional".
Esta actuará en adelante como una variable interviniente en los
procesos de decisión y ejecución, que se verán más influidos cuanto
mayor sea el "grado de libertad" (en el sentido de discrecionalidad)
de la tarea asignada a ese individuo.
Es así como resulta clara la conveniencia de planificar cuidadosamente
los pasos a través de los cuales se realiza el proceso de búsqueda,
selección e inducción del miembro a la organización, dado que las
primeras impresiones tiñen fuertemente todo el proceso posterior.
Este proceso puede ser visto como un conjunto sucesivo de acciones
adaptativas, realizadas (en diverso grado) mediante dos modalidades:
-
una de acomodación, por la cual el miembro modifica
ciertas formas de vincularse, hablar, pensar o simplemente de
realizar la tarea, y
-
otra de asimilación, mediante la que modifica
parcialmente (en la medida que le permiten sus posibilidades y la
voluntad y adecuación con que las utilice) el contexto en el cual se
esta integrando o al cual se ha (más o menos) integrado.
La finalidad que persigue el individuo es lograr
cierto equilibrio pero, ya sea por la incidencia de circunstancias
intra organizacionales como extra organizacionales, después de cierto
ese equilibrio se altera.
Así, se dan sucesivamente, en los casos que podemos llamar "normales",
una serie de etapas de organización- desorganización- reorganización,
paralelas a estados transitorios de equilibrio- desequilibrio-
reequilibrio, a través de los cuales el sujeto va definiendo, en
función de su modo de atravesarlos, los caracteres de su estilo
personal.
Desde un punto de vista estrictamente psicológico, hay implícito aquí
un proceso de múltiples identificaciones, en las cuales están en juego
las instancias psíquicas del yo y del ideal del yo.
Si bien el tratamiento conceptual del tema es necesariamente extenso,
bástenos decir que las características de la institución, y
básicamente los estilos de las relaciones interpersonales (liderazgo,
relación entre pares) pueden otorgar a este proceso una dirección
progresiva, de enriquecimiento, o una dirección regresiva, de
pauperización de la personalidad.
Así, podemos ver más claramente la definición de aprendizaje en el
ámbito laboral, sobre todo en las primeras etapas, como "una
modificación más o menos permanente de la personalidad" más que como
una cierta adquisición de conocimientos o habilidades solamente. Esto
implica que el proceso de aprendizaje compromete íntegramente a la
persona, tanto a nivel corporal como intelectual, afectivo, e incluso
en el campo de sus relaciones interpersonales.
Queda así más claramente visualizada la influencia que el entorno
institucional, es decir, lo que la institución tiene de particular, de
diferenciante, ejerce sobre las posibilidades y modalidades
adaptativas de los individuos que la integran.
Un aspecto bastante significativo de los aprendizajes informales,
tanto por lo que aporta cuando está presente como por lo que malogra
cuando se ve dificultado, es el "aprendizaje por la experiencia".
En una primera aproximación, podemos decir que este aprendizaje,
central tanto en la vida organizacional como en todo otro aspecto,
consiste en la capacidad para tomar respecto de sí mismo una distancia
instrumental tal que permita al sujeto tener en claro cuál ha sido el
lugar que ha ocupado (tanto en relación a personas como a cosas); cuál
ha sido su papel, y en qué y cómo se ha visto "afectado" en
determinada serie de hechos en su vida que constituyen una cierta
unidad.
Al decir "afectado" nos referimos a cómo se ha implicado a sí mismo en
tal situación y a qué afectos han sido puestos en juego.
La tarea es, en primer lugar, desentrañar qué significado personal
tiene para él esta experiencia, cúal es su implicancia organizacional,
de qué manera se integra (favorece, dificulta) su proyecto personal –
social, para luego, en segundo término, obtener una síntesis que guíe
nuevas acciones, que tanto pueden insertarse en situaciones similares
como disímiles.
Para que este aprendizaje sea posible, deben ser dadas ciertas
condiciones organizacionales, particularmente en lo referido al
"estrés". Es indudable que en toda institución y en todo momento,
existen tensiones, dado que ellas constituyen una condición de la
tarea misma. Sin embargo, un excesivo nivel de tensión genera en los
miembros un alto monto de ansiedad, que puede producir reacciones
patológicas, como hiperactividad, apatía, rebeldía, inhibición
afectiva e intelectiva. Las personas que experimentan este grado de
tensión deben luchar permanentemente para mantenerlo bajo control,
empleando gran parte de sus energías disponibles. Este proceso obtura
la generación de espacios para la reflexión, y su producto, el
aprendizaje por experiencia.
La tarea como operadores nos muestra que, en muchos casos, los estilos
organizacionales privilegian la tendencia a la acción, con una
desvalorización implícita o explícita de la actividad especulativa, y
formas comunicacionales predominantemente unidireccionales e
informales, que transmiten una información que es muchas veces
deliberadamente parcializada.
Facilitar el aprendizaje por la experiencia en tales contextos
implica, para el operador, actuar no sólo sobre los procesos
individuales, sino también sobre los determinantes culturales.
Esto implica apuntar a resultados tales como el manejo de la
información adecuada en cada nivel, fluir la retroinformación tanto
horizontal como verticalmente, en principio respecto de la tarea y
luego respecto de procesos grupales e interpersonales, y otras
acciones conducentes a ampliar la base participativa que requiere una
estrategia de auténtico crecimiento y desarrollo.
Complementaremos este análisis de los componentes básicos de los
aprendizajes informales con la consideración del "autoaprendizaje".
Este consiste en un proceso por el cual una persona, de manera más o
menos consciente, se propone metas a alcanzar en relación al dominio
de los temas que configuran su tarea. Aquí la función del operador
consiste en brindar asistencia a través de un diálogo que permita al
miembro clarificar su objetivo y elegir de entre los medios
disponibles el que considere más apto y más afín a su personalidad.
En cuanto al entorno organizacional, las condiciones que facilitan
claramente este proceso son:
-
Que la institución tenga objetivos claros y planes
racionales para alcanzarlos. Esto permite al miembro tener una idea
más aproximada de es su rol como protagonista de ese plan, y cuáles
las posiciones (actual y futura) desde las cuales ha de contribuir a
esos logros.
-
Que los supervisores y directivos cuenten entre sus
responsabilidades la de desarrollar el personal que les es asignado.
Este aspecto, que tiene la doble función de motivador en lo
emocional y de guía en lo intelectual, es esencial por estar situado
en el espacio virtual que vincula la organización con el individuo.
-
Que en el clima organizacional prepondere la
flexibilidad por sobre la rigidez, dado qué solo en estas
condiciones puede generarse la libertad de pensamiento necesaria
para provocar en el sujeto un auténtico deseo de aprender.
De esta forma, podemos concluir que los aprendizajes
informales tienen tres características fundamentales:
Los aprendizajes formales:
La contribución esencial de los procesos de aprendizaje formal en el
ámbito organizacional es que deben encauzar, sistematizar y facilitar
los procesos de aprendizaje informal. En consecuencia, deben
representar una continuidad respecto de aquellos, en el sentido de
complementarlos y realimentarlos.
¿Sobre qué variables debe el operador (interno o externo) vehiculizar
su estrategia de intervención para lograr la articulación de ambos
niveles de aprendizaje?
Debe actuar sobre:
-
La tecnología de operación (sistemas, producción,
administración, virtualización).
-
Los procesos de dirección, la dinámica de
comunicación interdepartamental y los estilos de relación
interpersonal.
-
La circulación humana en la red institucional, desde
la inducción de los miembros hasta los rituales de separación.
¿Cómo hacerlo? Teniendo en cuenta cuatro pasos
fundamentales:
Primer paso - determinar de qué tipo de organización se trata,
definiendo:
El objetivo o finalidad principal de la organización: de qué se
ocupa; qué bien o servicio aporta a la sociedad. Peter Drucker
pregunta a sus clientes: "¿Cuál es su negocio?" como medio para
inteligir qué es lo que subordina (o debería subordinar) al conjunto
institucional.
El proyecto de la organización: qué se propone, cuáles son los
logros que se ha fijado obtener y en qué plazos.
El clima organizacional: cuáles son su estilo de liderazgo, su
sistema de recompensas, los aspectos estimulados y los rechazados en
las personas, el soporte de la gerencia, la relación en los pares, la
presión de trabajo, las oportunidades de innovación, la funcionalidad
de las instalaciones físicas. Puede significar un aporte al
esclarecimiento de situaciones que eventualmente se presenten
confusas, realizar un análisis de la historia institucional, desde su
fundación o instalación en el país, cuál fue su propósito inicial,
cómo se llegó hasta hoy y qué modificaciones hubo.
El contexto organizacional: cuáles son las variables
extraorganizacionales que facilitan el logro de los objetivos y cuáles
los dificultan.
Pueden tomarse, desde ya, muchos más ítems para definir una
organización, pero éstos son, a nuestro juicio, los fundamentales, y
el objetivo no es acá realizar un inventario, sino aportar cierta
claridad sobre lo esencial.
Segundo paso - diagnóstico de los obstáculos y determinación de
cuáles de éstos son susceptibles de ser superados, neutralizados o
disminuidos por medio de acciones educativas a un costo razonable.
Cuando dijimos que la base de esta estrategia es participativa, nos
referimos al rol que debe darse a los destinatarios de nuestra acción
en cada una de las etapas. Aquí no es el operador el que hace el
diagnóstico, sino que cada una de las personas involucradas contribuye
a formular el propio diagnóstico de las dificultades. Se trata de un
diagnóstico conjunto.
Cuál será el tipo de tecnologías y/o procesos por el que se comience,
depende de la particularidad de cada organización y del grado de
comprensión de sus propias dificultades y conflictos.
Tercer paso - intervención operativa.
La operación consiste en un proceso de enseñanza – aprendizaje cuya
finalidad es realizar un aporte al logro de los objetivos
organizacionales a través de medios educativos.
Cada una de las acciones deben estar cuidadosamente planeadas,
adecuadamente insertadas, tanto en el espacio adecuado como en el
momento justo y con métodos pertinentes; deben estar coordinadas entre
sí, y responder a lo detectado en el diagnóstico, y deben realizarse
con el ritmo y la secuencia óptimos que surjan del análisis
organizacional realizado en el primer paso. Durante su transcurso,
debe atenderse al proceso que realizan los participantes, a fin de ir
realizando los ajustes pertinentes en cada caso.
Cuarto paso – evaluación
La realización de este paso conduce a la formulación de un nuevo
diagnóstico, que incluirá el análisis de los cambios verificados en la
organización y en el contexto. La evaluación debe contemplar la
pregunta: ¿en qué medidas han contribuido estas acciones a la salud
institucional?, lo que nos lleva a otra pregunta: ¿qué caracteriza una
organización sana?
Proponemos cinco indicadores básicos de salud organizacional:
-
Flexibilidad
externa para adaptarse activamente al contexto.
-
Flexibilidad
interna que permita el cambio de las estructuras conjuntamente con
las modificaciones de las funciones.
-
Formular
claramente sus, objetivos, planificar las acciones para alcanzarlos
y comunicarlo claramente a quienes corresponde.
-
Propender a
la colaboración por sobre la competencia entre sus grupos o
subsistemas.
-
Facilitar el
desarrollo de la personalidad de sus miembros (desarrollo que
implica, obviamente, lo estrictamente profesional).
Tener en cuenta estos
principios fundamentales le ayudará a generar una sinergia entre estos
dos senderos del aprendizaje, logrando cada persona desarrollar más
ampliamente su potencialidad y cada organización aumentar su capital
intelectual.