Los incesantes y precipitados cambios en la tecnológica, conjuntamente
con la disminución en el tiempo de vida de los bienes y servicios, los
constantes cambios en los hábitos de los consumidores; los cuales poseen
cada día más información y son más rigurosos.
Esto se suma a la inclemente competencia a nivel global que exige a las
empresas mayores niveles de calidad, acompañados de mayor diversidad,
menores costos y tiempo de respuestas, requieren todos ellos de la
aplicación de métodos que en forma integral permitan hacer frente a los
diferentes retos que se presentan en nuestra actividad en el día a día.
Joel Barker, en su libro “Paradigmas”, menciona los que,
para él son los tres elementos claves de la Gestión Estratégica
Empresarial, para quienes deseen ser competitivos hoy en día.
Estos son: Excelencia, Innovación y Anticipación.
Utilizando este punto de vista, y llevándolo al mundo de la seguridad,
podemos decir que son los factores críticos del éxito de nuestra labor,
toda vez que no debemos inventar la rueda, pues todo ya esta inventado.
Con esto quiero iniciar la definición, desde mi percepción, de cada uno
de estos elementos claves.
Excelencia:
Hace referencia a que siempre encontraremos a alguien con quien
compararnos y que realiza la misma actividad nuestra, siendo los
primeros en ella, lo que nos obliga a iniciar nuestro trabajo por lo
menos en este punto.
Así, lo que hacemos con posterioridad a este inicio es el mejoramiento
de nuestros productos, buscando mejorar lo que para muchos pueda ser
inmejorable.
Ejemplos pueden existir, pero el que mas me gusta hace referencia a la
“gerencia japonesa”, que se orienta hacia la calidad total.
Entre los componentes que posee esta excelencia, está en primer lugar y
como base de partida, la calidad humana de vida de las personas que
desarrollan la labor de seguridad.
Sumado a esto se encuentra la calidad del proceso, hecho este que como
todas las actividades en cualquier entorno lo realizan las personas, y
por ende debemos realizar una reingeniería en la forma de pensar de
nuestros hombres de seguridad, pues solo a través de ellos lograremos
enfrentar los retos de la excelencia.
Cuando se habla de calidad humana de vida, se habla de desarrollo
personal, autoestima, visión personal y profesionalismo. Sin que el
profesionalismo signifique un sin número de títulos colgados en las
paredes de nuestras oficinas, pues este profesionalismo esta orientado a
entender nuestro rol dentro del escenario empresarial donde prestamos
nuestro servicio de seguridad, que incluye el qué, el como, el por qué y
el para qué.
Esto nos lleva entonces a decir que la formación y el aprendizaje de los
hombres de seguridad juega papel importantísimo en el desarrollo de
equipos competitivos, sin olvidar que un equipo aprende a través del
aprendizaje de los integrantes del mismo, pero que esto per se no es
suficiente se necesita de la retroalimentación de las partes para lograr
un aprendizaje en conjunto que genere valor agregado.
Es por esta razón que cada vez que vinculamos a nuestras organizaciones
un hombre de seguridad se le debe incitar a que desde el momento que se
“sube al tren” deberá sincronizarse y alinearse con los objetivos
estratégicos trazados por la organización. Pues bien, el reto final en
busca de la excelencia esta en el deseo de los integrantes del equipo de
seguridad en aprender a aprender con el único propósito de buscar ser
competitivos.
Cuando se habla de calidad en los procesos de seguridad, hablamos de
mejoramiento continuo e implícitamente hablamos de quien hace las cosas
eso es el factor humano, a quien en muchas ocasiones no se les escucha y
se pierden por ende muchas iniciativas que contribuirían al mejoramiento
de un procedimiento de seguridad, a optimizar recursos y a mejorar los
costos.
No podemos olvidar que la seguridad como cualquier otra actividad
comercial trabaja en función de un cliente, ya sea de carácter interno o
externo. Por consiguiente, debemos estar preparados para identificar las
necesidades de ese cliente y buscar de forma acertada la satisfacción de
la misma.
Innovación:
Este segundo elemento es de suma importancia en las personas de
seguridad, pues debe convertirse en un estilo de vida.
Como ejemplo es bueno citar el Kaizen, que significa
“La mejora que involucra a todos: alta
administración, gerentes y trabajadores”.
Así, el ejercicio de innovar esta siempre unido a la parte derecha de
nuestro cerebro. Tal vez la pregunta para iniciar es ¿funciona el mío?,
y la respuesta es un rotundo si, pues todos los seres humanos poseemos
esa cualidad. El problema es lograr el desarrollo de la misma.
En cuanto a los hombres de seguridad siempre será bueno estarles
preguntando que podrían mejorar en su puesto de trabajo para lograr un
optimo desempeño de sus labores y conseguir que ese aporte cree
sinergias al interior de la organización que recibe nuestros servicios.
El problema generalmente con la innovación radica en el hecho de que a
muchos de nosotros nos da miedo que alguien nos diga que estamos locos o
salidos de la realidad, lo cual genera la primera barrera de expresión
cuando de innovar se trata; pero si nos referimos a la historia, veremos
que son muchos los casos de los locos que hoy son padres de algún
invento que revolucionó el mundo, lo que indica que son esas ideas las
que crean nuevos productos.
La mayor parte de los problemas de la innovación en seguridad sin duda
se derivan del hecho de que no somos capaces de enfrentar aquellos
paradigmas que subsisten en el medio y decidimos no decir nada por miedo
de correr el riesgo de ser tildado de loco o de cuanta cosa se les
ocurra.
El verdadero problema de buscar la innovación en seguridad es que no
hemos aprendido a identificar lo que nuestro cliente necesita y
ofertamos productos que generalmente todos los proveedores ofrecen sin
realizar los ajustes necesarios para el cliente que solicita el
servicio, pues si bien la seguridad es un lenguaje universal, las
organizaciones poseen sus propios problemas originados en cada uno de
sus procesos, lo que hace que ninguna organización se parezca a otra.
Cuando se logra la flexibilidad en los paradigmas hemos dado un paso
hacia adelante que muy seguramente ayudará de forma activa en la
búsqueda de nuevas ideas para la solución de muchos de los problemas que
constantemente estamos enfrentando en la seguridad.
No podemos olvidar que cuando se genera una fisura en los esquemas de
seguridad, necesitamos de nuestro primer elemento de seguridad que es el
ser humano y si escuchamos a los que realizan el trabajo día a día muy
seguramente encontraremos la solución mas rápido de lo que esperamos.
Pero seguramente será preciso cambiar nuestra forma de ver las cosas, no
ser tan ingenuos de creer que todo lo sabemos y que somos producto
terminado, pues esto seria un pecado capital cuando de innovar se habla,
pues siempre existirán cosas que mejorar.
Todo esto obliga a que el hombre de seguridad siempre esté buscando ser
un líder en cada una de las actividades que debe asumir en el entorno
organizacional.
Anticipación:
El último elemento de esta reflexión hace referencia al hecho de que el
hombre de seguridad debe ser proactivo, que significa estar antes de que
sucedan los acontecimientos, identificar lo que nos puede ayudar a ser
competitivos en las organizaciones del futuro o mejor aun forzando
situaciones que en el futuro pueda controlar basado obviamente en la
mejor herramienta de seguridad, que es el análisis de riesgos.
Siempre que se habla de anticipación también se esta hablando de las
tendencias que se generan en los entornos donde laboramos, lo cual hace
necesario volverse un estudioso de las tendencias que en el mundo
moderno ayudan de forma constante en la toma de decisiones.
Cada vez que
realizamos estudios juiciosos de las tendencias del mercado, de los
modus operandi de los delincuentes, de la forma como los fraudes y los
hurtos mutan hacia el ciberespacio, estamos tratando de buscar de forma
anticipada cual será nuestra nueva defensa.
De la misma manera estamos ayudando a la organización para la que
trabajamos a cambiar sus políticas de seguridad, sus procesos de
funcionamiento y evitando poseer perdidas que al final afecten la
continuidad del negocio.
Visto esto podemos decir que los tres elementos
expuestos en este documento son como la guía, para iniciar una búsqueda
del cambio en cada una de nuestras actividades de seguridad.
La invitación para hoy es que no perdamos de vista estos tres
elementos, pues muy seguramente contribuirán a la construcción de
caminos menos enredados para definir el norte hacia donde debemos
dirigirnos.
Agradecemos este articulo a nuestro colega
colombiano
Diofanor
Rodríguez, CPP. Gracias Diofanor!