CAESI ante la situación de
crisis en el ámbito gremial
Por Aquiles A. Gorini
Introducción
Sin llegar a planteos de gravedad extrema, me permito cuando menos
analizar una cuestión preocupante para el sector, e introducir en la
discusión actual, la situación de crisis que viven las diferentes
actividades comerciales, por la disputa de espacios de poder que los
gremios se plantean entre sí, lucha en la que definitivamente, las
empresas en sus respectivas actividades, son en general total y
absolutamente ajenas.-
Esta cuestión, que ya lleva varios años, probablemente no fue
debidamente dimensionada, y hoy nos afecta lo suficiente, como para
tener que adoptar medidas que no fueron evaluadas en su momento. En
definitiva, debemos admitir que de ser testigos, esta crisis hoy nos
convierte en rehenes del conflicto.-
Consecuentemente a ello, la situación amerita cuando menos una
reflexión, que permita delinear desde la Cámara, una estrategia que
acote los efectos de una disputa, de la que finalmente, deberán
hacerse cargo las autoridades de Gobierno, del Ministerio de Trabajo
y la propia Central Obrera.-
Antecedentes
Tengo la plena convicción que para comprender ciertos procesos, se
hace necesario conocer un poco sus antecedentes y en ello, vaya una
acotada referencia a lo que son las organizaciones gremiales. Su
actuación, más allá de precisiones históricas, registra clara
participación organizada a partir de mediados del siglo XIX. Para el
XX, ciertas actividades industriales contaban con su presencia con
fuerte influencia europea.
La CGT. - Confederación General del Trabajo - tal como la conocemos
hoy, ya funcionaba en 1920 con otra denominación, adoptando la
actual, tras nuclearse diferentes gremios, en su mayoría
socialistas, hecho ocurrido el 27/09/1930. Tras un período
políticamente complicado, se llegó a 1945, época también compleja,
que una vez superada, le permitió consolidarse a partir de 1947, con
un concepto justicialista, si hubiera que fijar un año de referencia
y una ideología de pertenencia.-
Lo que siguió es más conocido, ya que tras la revolución de 1955,
nacieron en 1958 las “62” Organizaciones, una suerte de brazo
político de la CGT., sucediéndose alternativamente intervenciones
militares y recomposiciones civiles, en 1966 y en 1976. Tras la
violencia desatada en esa última década, la que alcanzara también a
numerosos dirigentes gremiales, a partir de 1983, la representación
del movimiento obrero cobra un fuerte protagonismo, pero no ya tan
centralizado, por cuanto la puja por el control gremial, se expresó
mucho mas por la vía de los hechos que por la del derecho.-
Sin perjuicio de todo ello, el modelo sindical Argentino era un
referente importante en Latinoamérica, con suficientes antecedentes
como para participar de la OIT. -Organización Internacional del
Trabajo-; de la CSI. -Confederación Sindical Internacional-; de la
CSA. -Confederación Sindical de las Américas- y otros tantos
organismos laborales afines, especialmente de ciertos países
europeos.-
En la década del noventa se generaron importantes cambios tendientes
a acotar el poder sindical, con medidas que llevaron a desregular
los encuadres, lo que fue desatando el avance de gremios contra
gremios, si por tal entendemos, que unos capten afiliados de otros.
Expresado de este modo parecería una simple cuestión sindical, sin
embargo, implicó que las empresas vieran atomizar sus trabajadores
en agremiaciones ajenas a su actividad, con lo que ello implica
desde su propia organización.- Para esta época, ya se había gestado
la CTA.-Central de Trabajadores de la Argentina-, en la práctica
reconocida como una especia de CGT paralela, ya que cuenta con
numerosos y activos gremios similares, algunos con el máximo
reconocimiento.-
Situación normativa
Desde 1970 UPSRA, la Unión del Personal de Seguridad de la Rep.
Argentina, es el gremio reconocido para el sector de la Seguridad y
Vigilancia a nivel nacional, con la única excepción de la provincia
de Córdoba, donde desde el mismo año, lo es SUVICO. -Sindicato Único
de Vigiladores de Córdoba-. Ello hace que ambas, en sus respectivas
jurisdicciones, sean los legítimos signatarios del CCT - Convenio
Colectivo de Trabajo. Esa condición en su momento, les fue otorgada
por el Ministerio de Trabajo, organismo que les extendiera el único
reconocimiento que la hace posible: la Personería Gremial, que para
ser modificada, requiere de una representación afiliatoria superior
al 50 % del padrón reconocido.-
Existen otros reconocimientos, como la necesaria Personería
Jurídica. Sin embargo la que a mi juicio solo aporta confusión, es
la denominada “Inscripción Gremial”, que por supuesto, no es lo
mismo que la citada “Personería Gremial”, que solo hay una y guarda
relación directa con la actividad principal de la representación.-
Es precisamente por el uso y tal vez abuso de esas titularidades,
que nuestra actividad, además de hallarse vinculada legítimamente a
UPSRA y SUVICO, también deba hacerlo ilegítimamente con STSP.
-Sindicato de Trabajadores de la Seguridad Privada- enrolados en la
CTA.; con SUTCRA. -Sindicato Único de Trabajadores de Custodias de
la República Argentina-, vinculado al Sindicato de Camioneros, y
varios otros de carácter regional, como por ejemplo el SITSPARA
-Sindicato de Trabajadores de la Seguridad Privada y Afines- que
actúa en Mar del Plata y zonas del interior de la provincia de
Buenos Aires.-
Consecuencias
Con esas pautas concluyó la década, iniciándose la era del 2000,
donde prácticamente desde su inicio, se convive con el problema que
aquella política de desregulación motivó y cuya consecuencia, es la
crisis de encuadramiento que hoy se disputan las organizaciones
gremiales, lo cual tiene una incidencia directa en las actividades,
que laboralmente, deberían ser tuteladas por los respectivos
sindicatos.-
Esta situación, viene generando muchísima inquietud en el sector,
habida cuenta que el nivel del conflicto, dificulta como nunca el
desarrollo de los programas de servicio, máxime considerando que la
nuestra, es una actividad de mano de obra intensiva y por tal, de
impacto directo e inmediato sobre nuestros usuarios.-
La cuestión alcanza parámetros que ponen en riesgo la estabilidad
contractual, por cuanto las diferencias parecen irreconciliables; se
dan en términos violentos; tienen como escenario los propios
objetivos y no aparecen posibilidades de rápida solución. La
situación parece descontrolada, pasando por las vías de hecho en
lugar de las vías del derecho, con lo cual se cuestiona la
legitimidad de la Seguridad Privada, actividad reiteradamente
reconocida como de “Interés Público”.-
Esta arbitraria cuando no prepotente actitud, genera un perjuicio
directo a las empresas del sector. Y ello es así, porque en su lucha
interna, los gremios “paralelos” por denominarlos de alguna manera,
pretenden ganar espacios, impulsando acciones, que si bien
indirectamente van contra los gremios con quienes disputan la
Personería Gremial, utilizan metodologías que afectan la actividad
más allá del natural riesgo empresarial, presionando sus objetivos y
generándoles situaciones tan incómodas como comprometidas con los
usuarios de los servicios que las contratan.-
Conocedores de este juego, que los empresarios de la actividad
tenemos claro, esos pseudo-gremios pretenden llevarnos a ceder a sus
presiones, aceptando el nombramiento de Delegados, que a su vez les
facilite la reafiliación de los Vigiladores, de modo tal, de
discutir el estado de pertenencia necesario para reclamar la única
Personería Gremial, que como se indicara, le fue asignada a UPSRA
hace cuarenta años.
Para ello, a su manera, cada uno de los gremios identificados,
vienen actuando en reiteradas oportunidades y con similares
características, aún respondiendo a intereses distintos. Con escasa
convocatoria pero alta exposición, afectan objetivos de empresas
aleatorias en diferentes jurisdicciones del nivel Nacional.
Obviamente, estas acciones están generalizando malestar a los
usuarios de la seguridad privada, que lamentablemente, a veces
niegan la realidad expuesta y en ocasiones, definitivamente no
alcanzan a comprender la situación e involucran injustamente a los
prestadores, en la idea de verlos como responsables directos o
indirectos, por no poder prever las consecuencias, que las medidas
de fuerza o quita de colaboración les generan.-
Medidas a asumir
Como suele suceder, los empresarios entienden que estas luchas de
poder deben ceder por decantación, pero evidentemente, el tiempo
pasa y las prestaciones de servicio se ven cada vez más
comprometidas. En el mejor de los casos, con cierta lógica, se está
en la creencia de que UPSRA., hará uso de su legítimo
posicionamiento representativo, y de alguna manera, ejecutiva o
judicialmente, hará cesar estas provocaciones, pero también es
evidente que el actual contexto político-gremial, impide esa
capacidad de ejercicio.-
CAESI ha analizado el tema y ante la expansión de la situación,
definitivamente entiende que llegó el momento de asumir el
protagonismo del caso y ponerse al frente de la coyuntura, evitando
que el desborde continúe. Para ello delineará una amplia campaña de
esclarecimiento a los usuarios, que permita exponer la realidad
descripta. Al efecto, junto a autoridades de UPSRA., se han
formalizado reuniones con empresarios afectados, quedando claramente
expuesta la realidad que se vive. Ello hizo a la necesidad de
coordinar acciones conjuntas que muestren una reacción estratégica.
En tal coincidencia, a las manifestaciones públicas y periodísticas,
se le sumarán comunicados de prensa e incluso solicitadas si fuera
conveniente.-
Por su parte CAESI en una nueva muestra de sólida iniciativa, a
solicitud de un asociado, efectuará personales entrevistas a los
usuarios afectados, a fin de esclarecerle el caso y brindar su apoyo
al prestador. La idea es transmitir la experiencia de que ningún
cambio de empresa solucionará estos problemas, por no ser ellas,
sino las autoridades, las responsables de evitar los conflictos, que
nos son absolutamente ajenos.
En igual orden, avalará con su firma, todo reclamo que plantee UPSRA
y que contribuya a normalizar la irregularidad planteada, sea ante
las autoridades de gobierno u otras que se estimen corresponder,
habida cuenta que nos cabe compartir con aquel, la responsabilidad
de signar el C.C.T. En reciprocidad, será UPSRA quien acompañe a
CAESI de ser necesario, a las entrevistas que se impongan con los
usuarios afectados.-
Asimismo CAESI, a requerimiento de un asociado, asumirá el
compromiso de acompañar toda acción legal que emprenda, apoyando
toda demanda justa que plantee. Por lo demás, se consignó a UPSRA.
este nuevo aporte de solidaridad que nos involucra, a fin de que
adopte las medidas de acción directa que estime procedente, no ya en
defensa de las empresas, que por supuesto asume CAESI., sino en
defensa de sus propios intereses y el de las fuentes de trabajo de
los Vigiladores que debe tutelar.-
Si bien este es uno de los objetivos previstos en el Plan de Trabajo
para el corriente año, la urgencia que amerita el hecho, por cierto
ajeno a nosotros, se entiende necesario evitar el desprestigio,
informalidad e inseguridad que tal actitud implica.-
El autor, Aquiles Gorini,
es Presidente de CAESI, FACESIP y FEPASEP, y Director de FESESUR
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Publicado en
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